Alrededor del 20 por ciento de la mortalidad en los traumatismos derivados de accidentes de tráfico puede evitarse. En concreto, gracias a la administración temprana del ácido tranexámico. Así lo defienden los miembros del Grupo de Trabajo de Neurointensivismo y Trauma de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias. Estos datos se basan en el estudio multicéntrico CRASH, publicado recientemente por la prestigiosa revista Critical Care. En el mismo han participado intensivistas españoles.

El accidentado es uno de los perfiles más habituales en las Unidades de Cuidados Intensivos de nuestro país. De hecho, las unidades de Medicina Intensiva lideran la asistencia hospitalaria inicial de las víctimas en carretera. Dado que el éxito en los tratamientos y cuidados hospitalarios dependen buena medida del tiempo transcurrido entre el suceso y el ingreso en la UCI, los médicos intensivistas celebran el desarrollo de estudios como el del ácido tranexámico.

Ventajas del ácido tranexámico

Según este trabajo, la administración de este ácido disminuye la hemorragia inhibiendo la destrucción del coágulo de sangre. Es más eficaz cuanto antes se administre tras la lesión traumática. Cada 15 minutos de retraso en el tratamiento se reduce un 10 por ciento su capacidad de salvar vidas. Cabe recordar que el ácido tranexámico es un medicamento antiguo, muy barato y al alcance de cualquier economía.

Mariló Rincón, intensivista del Grupo de Trabajo de Neurointensivismo y Trauma, ha profundizado a este respecto. “El ácido tranexámico no requiere ningún requisito especial de conservación o almacenamiento. Puede estar entre los fármacos usuales de los servicios de emergencias. Además, es igualmente eficaz inyectado por vía intramuscular como por vía endovenosa. Esto tiene la ventaja de que se puede administrar al paciente inmediatamente que se llega al lugar del accidente, sin tener que demorarse a la canalización de una vía venosa”.

Un alto porcentaje de los que sufren un accidente de tráfico presentan lesiones muy graves que requieren su ingreso inmediato en las UCI. El intensivista, como profesional del paciente crítico, juega un papel muy destacado en el diagnóstico y tratamiento de esas lesiones y de las complicaciones que de ellas se derivan.