Se estima que para el 2023 las cifras de prevalencia en España de la obesidad serán del 30 por ciento de la población adulta. Esto supone un crecimiento en todas las edades. Especialmente preocupante en niños y adolescentes, con un crecimiento esperado del 1,9 por ciento anual y representando el 2,43 por ciento del gasto sanitario total. Mejorar estas cifras pasa por atajar su “elevado infradiagnóstico e infratratamiento” según expertos de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI). Algo para lo que es necesario dar el paso de tratar la obesidad como una enfermedad crónica.

Así se ha puesto de manifiesto en la XVII Reunión del Grupo de Diabetes, Obesidad y Nutrición de la SEMI. Durante la reunión se han tratado temas de relevancia científica como: “El pasado, presente y futuro del tratamiento de la persona que vive con obesidad”. Asimismo, se ha presentado un “Algoritmo SEMI para el abordaje integral de la hiperglucemia hospitalaria” o cómo abordar la obesidad en la persona mayor, entre otros muchos. También se ha abordado como el papel de la adecuada nutrición en el paciente hospitalizado; novedades en el consenso ADA-EASD 2022; la ecografía en la valoración morfofuncional en Medicina Interna;  la insulinización en perfiles especiales de pacientes;  la anticoagulación del paciente con obesidad y los principales proyectos;  algoritmos e iniciativas llevadas a cabo o en marcha por el Grupo de Trabajo en el último año.

Tratar la obesidad como una enfermedad crónica

Juana Carretero, presidenta de la SEMI, ha reiterado que la obesidad debe tratarse como una enfermedad crónica, ya que así está declarada por la mayor parte de organismos oficiales como la OMS en 1997 o la UE en 2021. Sin embargo, en España permanece sin ser reconocida como tal y, por lo tanto, sin recibir un tratamiento adecuado.

“En el pasado y, actualmente, se ha culpabilizado a la persona que vive con obesidad de su enfermedad, simplificándolo a una cuestión de comer mucho y moverse poco. Este concepto, tan alejado de los verdaderos mecanismos que llevan a la obesidad, aboca a la persona a realizar dietas restrictivas, con escasa respuesta ponderal y recuperación del peso perdido en poco tiempo”. Esto provoca que menos del 40 por ciento de las personas con obesidad tengan ese diagnóstico. Igualmente, menos del 20 por ciento reciben medicación con evidencia científica y menos del 1,3 por ciento de los profesionales prescriben dicha medicación.

Así, Carreretero concluía que futuro del tratamiento de la obesidad es prometedor. Pero por desgracia, al no estar reconocida como una enfermedad crónica, los tratamientos siguen sin estar financiados, un paso clave para luchar contra este problema global de salud.