El calor generado por herramientas quirúrgicas, como son las que se usan para cortar y cauterizar carne humana simultáneamente, produce vapores compuestos de sustancias químicas en aerosol y sustancias, conocido como humo quirúrgico, que pueden ser peligrosas para la salud. Por este motivo, investigadores piden políticas y leyes que exijan la evacuación del humo quirúrgico de los quirófanos.

Concretamente, dos nuevos artículos dirigidos por investigadores de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Illinois en Chicago (EEUU) sugieren que las políticas y leyes que exigen la evacuación del humo quirúrgico de los quirófanos son la mejor manera de reducir los impactos negativos en la salud del personal perioperatorio y de los pacientes quirúrgicos.

El humo quirúrgico representa un riesgo para la salud de todos en el quirófano. El humo a veces puede ser lo suficientemente denso como para oscurecer la visión, especialmente durante operaciones más largas en las que se utilizan mucho las herramientas de cauterización. Los equipos perioperatorios expuestos al humo quirúrgico informan el doble de problemas de salud respiratoria que el público en general. El humo incluso puede contener virus.

Definir definitivamente el humo quirúrgico es el primer paso para facilitar leyes y políticas para manejarlo, explicó Rebecca Vortman, profesora asistente clínica de ciencias de enfermería en salud de la población en la Facultad de Enfermería de la UIC y autora de ambos artículos.

“El humo quirúrgico aún no se ha definido claramente en la literatura y, a veces, se lo conoce con otros nombres como ‘penacho’, ‘bioaerosoles’ y ‘polvo que daña los pulmones’. Si bien cualquier miembro del equipo perioperatorio sabe exactamente qué es el humo quirúrgico, es importante tener una definición para que los médicos, líderes, investigadores y legisladores puedan estar en la misma página”, señala Vortman.

Vortman y sus colegas identificaron artículos de investigación que usaban el término humo quirúrgico. Descubrieron 36 artículos que cumplían con sus criterios de búsqueda. “Descubrimos que el humo ya era un concepto maduro con relativamente poca variación en su definición entre los artículos que analizamos”, ha añadido Vortman.

En un artículo publicado en enero en ‘AORN Journal’, Vortman y sus colegas definen el humo quirúrgico como “una columna visible de subproductos de combustión en aerosol producidos por instrumentos quirúrgicos que generan calor”.

“Consiste en vapor de agua y sustancias gaseosas; puede transportar sustancias químicas tóxicas como benceno, tolueno y cianuro de hidrógeno; bacterias, virus y tumores; pueden oscurecer el campo quirúrgico y pueden inhalarse. El humo quirúrgico tiene un olor nocivo distintivo y puede causar síntomas físicos como ojos llorosos e irritación de garganta”, ha añadido.

En un artículo de noviembre de 2020 publicado en la revista, ‘Nurse Leader’ se centró en tomar medidas para mitigar los efectos nocivos del humo quirúrgico. Vortman y la coautora Janet Thorlton, profesora clínica asociada de ciencias de enfermería de salud de la población en la UIC señalan que los profesionales perioperatorios: cirujanos, anestesiólogos, enfermeras, técnicos de limpieza y otros, están expuestos a los subproductos peligrosos del humo quirúrgico cada año, pero las precauciones para evacuar el humo de los quirófanos son inconsistentes.

Actualmente, solo Rhode Island y Colorado tienen leyes que exigen la evacuación del humo quirúrgico; mientras que ocho estados más han introducido leyes recientemente, incluido Illinois. En el artículo, los autores señalan que el costo de la tecnología de evacuación es relativamente bajo y animan a su instalación.

Según Vortman y Thorlton, la mejor oportunidad para reducir los efectos dañinos del humo quirúrgico reside en lograr que los estados aprueben leyes; de lo contrario, los hospitales y centros individuales tienen que redactar sus propias políticas, y no todas las instalaciones en Illinois están evacuando el humo quirúrgico.

“Las leyes que exigen el uso de sistemas de evacuación de humo quirúrgico son la mejor manera de abordar el problema del humo quirúrgico; de lo contrario, los equipos perioperatorios y sus pacientes seguirán en riesgo”, concluye Vortman.