Los isótopos del cabello constituyen un registro de la dieta. Como el pelo está hecho de aminoácidos que provienen de los alimentos, conserva los rastros químicos de la proteína en ese alimento. Es un registro lo suficientemente fuerte como para mostrar las preferencias de alimentación de un individuo.

El estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Utah y publicado en ‘Proceedings of the National Academy of Sciences‘, encuentra que este registro revela una divergencia en la dieta de acuerdo con el estatus socioeconómico (SES), con áreas de menor SES que muestran mayores proporciones de proteínas procedentes de animales alimentados con maíz. Es una forma, afirman los autores, de evaluar la dieta de una comunidad y sus riesgos para la salud.

“Esta información puede usarse para cuantificar las tendencias dietéticas de un modo que las encuestas no pueden captar –asegura el profesor Jim Ehleringer, de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Utah–. Nos gustaría ver a la comunidad científica comenzar a evaluar los patrones dietéticos mediante encuestas de isótopos estables del cabello, especialmente en diferentes grupos económicos dentro de los Estados Unidos”.

El cabello como fuente de información

A partir de la década de 1990, Ehleringer y, los profesores Denise Dearing y Thure Cerling comenzaron a analizar las formas en que los rastros de las dietas de los mamíferos podían reflejarse en el pelo.

Las diferentes fuentes de alimentos tienen distintas proporciones de isótopos estables, o átomos del mismo elemento con pesos ligeramente diferentes. A medida que los alimentos se descomponen en aminoácidos, los isótopos presentes en los alimentos, incluidos los de carbono y nitrógeno, llegan a todas las partes del organismo, incluido el cabello.

El agua, que varía en sus proporciones de oxígeno e isótopos según la geografía, funciona de la misma manera. En 2008, Ehleringer, Cerling y su equipo publicaron resultados que muestran que la composición isotópica del cabello podría rastrear los viajes de una persona, en virtud de los isótopos en el agua que beben. “Luego comenzamos a considerar lo que podríamos aprender de los isótopos de carbono y nitrógeno en el cabello”, recuerda Ehleringer.

Para el ganado criado en operaciones concentradas de alimentación animal, el maíz que comen se incorpora a sus tejidos. El maíz pertenece a un grupo de plantas llamadas plantas C4, que incluyen la caña de azúcar, y su fotosíntesis es diferente a las plantas C3 , un grupo que incluye legumbres y vegetales.

Si se ingieren proteínas de animales que comieron maíz, los aminoácidos que componen el cabello tendrán proporciones de isótopos como el maíz. Si la proteína proviene más de fuentes vegetales o de animales que comieron plantas C3, el cabello tendrá una firma isotópica más parecida a las plantas C3.

Isótopos en el cabello y estatus socioeconómico

Esos son los principios del análisis de isótopos capilares, pero este estudio trata sobre las aplicaciones, y para eso necesitaron algunas muestras de cabello que los autores clasificaros en grupos identificables que representan a las personas.

Esta técnica de muestreo fue ciega a la edad, sexo, ingresos, estado de salud del individuo o cualquier otro factor, excepto el registro de isótopos. En total, recolectaron muestras que representan a casi 700 personas.

Los resultados mostraron variaciones en las proporciones de isótopos capilares, tanto a nivel local como nacional, pero dentro de un rango relativamente estrecho. Dentro de esa variación encontraron que los valores de isótopos de carbono se correlacionaron con el costo de vida en los distritos donde se recolectaron las muestras. Estudios previos proporcionaron los valores esperados de isótopos desde los extremos del espectro de la dieta, desde veganos hasta carnívoros.

Con la vista puesta en la dieta, los autores encontraron que las firmas de isótopos similares al maíz predominaban entre las áreas de menor estatus socioeconómico, y que los consumidores de carne en las muestras obtuvieron su proteína de animales alimentados con maíz.

Herramienta de salud

Ehleringer y su equipo dieron un paso más cuando, utilizando los datos de la licencia de conducir para calcular las tendencias en el índice de masa corporal para distritos particulares, los autores descubrieron que las proporciones de isótopos también se correlacionaban con las tasas de obesidad. Esto, escriben, establece conexiones potenciales entre la dieta, el estatus socioeconómico y la salud.

El análisis de isótopos capilares, dice Ehleringer, puede ser una herramienta para evaluar los riesgos de salud de una comunidad. “Esta medida no está sesgada por recuerdos personales, o recuerdos erróneos, que se reflejarían en encuestas dietéticas –resalta–. Como una medida integrada a largo plazo de la dieta de un individuo, la medición se puede utilizar para comprender las opciones dietéticas entre diferentes grupos de edad y diferentes grupos socioeconómicos”.