El Grupo de Trabajo sobre Formación y Empleabilidad de la Sociedad Española de Epidemiología ha realizado una radiografía de los jóvenes epidemiólogos españoles. De la misma se desprende que estos sufren de sueldos bajos y una alta temporalidad.

A través de las respuestas de los encuestados se llegó a la conclusión de que una menor edad y un menor número de años de experiencia van en contra de las condiciones laborales. En concreto, los jóvenes epidemiólogos españoles tienden a tener un peor sueldo y una alta temporalidad laboral.

La edad media de los participantes en el estudio fue de 42,6 años. De ellos, un 31,9 por ciento declararon que su salario se situaba entre los 1.200 y los 2.000 euros. Mientras, un 13,3 por ciento reconoció cobrar menos de 1.200 euros. El 54 por ciento señaló que su salario era de más de 2.000 euros. Este dato coincidía con los epidemiólogos de mayor edad.

Por otra parte, la mayoría (un 64,9 por ciento) declaró encontrarse en una situación laboral de alta temporalidad, frente a los que señalaron tener un puesto estable (31,2 por ciento). Una pequeña minoría (3,9 por ciento) respondió no tener empleo en el momento de realizarse el estudio. En cuanto al tipo de contrato, el 93,4 por ciento tiene un contrato a tiempo completo. Solo un 6,6 por ciento lo tiene a tiempo parcial.

La situación de los jóvenes epidemiólogos

Desde la SEE analizan que es posible que esta situación se deba a la crisis económica vivida hace unos años. De hecho, la remuneración del personal sanitario se redujo, según un estudio, de 29.361 a 26.133 millones de euros en el periodo 2009-2013. Otra posible explicación a estas cifras es que los salarios más bajos correspondan a becarios predoctorales, MIR, o becarios cuyos sueldos son inferiores a 2.000 euros. Y es que pese a que más de la mitad de los encuestados (54,54 por ciento) tiene más de diez años de experiencia en epidemiología o salud pública. Un 25,97 por ciento declara tener cinco o menos años de bagaje.

En cuanto a las medidas que deberían tomarse, la institución propone que la estabilización y el salario se centren más en las competencias de práctica de salud pública que en las disciplinas centrales de los profesionales. “Este trabajo resulta de vital importancia porque puede ayudarnos a reflexionar sobre si la mejora de las condiciones laborales de nuestros epidemiólogos podría ayudar a manejar mejor las crisis de salud pública como la que estamos viviendo con la pandemia de la COVID-19”, concluyen.