Según datos del Grupo Español de Linfomas y Trasplantes de Médula Ósea (GELTAMO), los linfomas no Hodgkin indolentes representan la tercera parte de los LNH. Se estima que se pueden dar 2.600 nuevos casos por año. El pronóstico en este tipo de linfomas, globalmente es favorable. La mediana de supervivencia alcanza los 20 años en los pacientes con linfoma folicular. Sin embargo, la mayoría de estos linfomas siguen siendo incurables, en el sentido de que siempre existe riesgo de recaída.

En este sentido sigue siendo necesario avanzar en el tratamiento de los linfomas no Hodgkin indolentes. Actualmente, este se basa en la inmuno-quimioterapia, con la que se obtienen resultados bastante satisfactorios. Sin embargo, en los últimos años se han llevado a cabo numerosas investigaciones con nuevos fármacos. Entre ellos, anticuerpos monoclonales, fármacos inmuno-moduladores y moléculas pequeñas con efecto diana. De esta forma, los expertos ven posible que a corto plazo, existan tratamientos muy eficaces que no impliquen quimioterapia.

Análisis de los linfomas no Hodgkin indolentes

El linfoma es un tipo de cáncer hematológico producido por la proliferación maligna de linfocitos. Se inicia generalmente en los ganglios linfáticos. De forma general, los linfomas se clasifican en dos grandes grupos. Los linfomas de Hodgkin y linfomas no Hodgkin. Los linfomas no Hodgkin representan un 2,9 por ciento de todos los cánceres en España. Esto supone 7.800 nuevos casos por año.

Se consideran linfomas no Hodgkin indolentes o de “bajo grado de malignidad” porque presentan un curso clínico poco agresivo. Sin embargo, todos ellos tienen un cierto riesgo de transformación histológica. Es decir, de convertirse en linfomas agresivos. Aunque con características comunes, existen muchos tipos de linfomas no Hodking indolentes. Estos son biológica y clínicamente distintos entre sí, de los cuales el más frecuente es el linfoma folicular.