Los médicos de Navarra irán a la huelga en febrero. Y es que la aguas bajan revueltas en la Sanidad de la Comunidad foral cuyo colectivo médico viene  denunciando desde hace años las malas condiciones laborales en las que desarrollan sus funciones.

Ello ha llevado al Sindicato Médico de Navarra (SMN) a convocar una huelga indefinida en la red sanitaria pública de la Comunidad foral que se iniciará en febrero de 2023, si antes no consiguen llegar a consensos con la Administración.

Los médicos de Navarra volverán a la huelga

El Sindicato Médico de Navarra (SMN), la central convocante.

Desde esta central, y otros sindicatos y colectivos de facultativos, señalan que la fecha se podría adelantar en función de la marcha de las negociaciones.

El SMN explica que el paro viene motivado por la “inacción” del Ejecutivo de Navarra y el departamento de Salud y al caso omiso que hacen a sus peticiones.

La huelga, en marcha, ha sido refrendada a finales de octubre en las distintas asambleas de médicos convocadas por la central  donde se les informó sobre la situación actual del colectivo.

Sueldos

Son muchos los motivos que han llevado a la organización a llegar a esta situación extrema. Las retribuciones, las peores del país, según indican, son una de ellas, pero no las únicas. Consideran que el Gobierno de Chivite puede abordar mejoras retributivas a través de complementos fijos, pero “siempre dicen que no pueden tocar el salario base”.

Otra de las demandas médicas se centra en la eliminación de la exclusividad, “que va en detrimento de los facultativos que desean tener consulta privada”, explican desde diferentes colectivos sanitarios.

Sobrecarga

Los médicos de Navarra también se quejan amargamente por la sobrecarga a la que están siendo sometidos. “Atendemos a los pacientes, en muchas ocasiones, fuera del horario laboral”.

También denuncian la realización de horas extras, sobre todo en primaria. “Algo que tenía que ser puntual ante la falta de profesionales se ha convertido en una forma de contratación”, censuran.

La consejera de Salud y su equipo tendrán que negociar para paralizar la huelga

La consejera de Salud de Navarra, Santos Indurain.

Desde el sindicato médico, como el resto de las centrales con representación en la Mesa Sectorial de SNS-Osasunbidea tienen la mano tendida a dialogar con la Administración y llegar a acuerdos.

Consideran que es clave tratar la definición de funciones del personal de Salud, sobre todo a raíz de la contratación de personal de Enfermería en los centros de salud para la atención de pacientes con procesos agudos.

Una estrategia que, en opinión SNS, no cuenta con el suficiente respaldo legal para que pueda descargar realmente la carga laboral de los médicos.

Negociar

El haber convocado la huelga en febrero obedece al intento de avanzar en las negociaciones antes de iniciar la huelga. Por eso, las centrales han mantenido encuentros con miembros de todos los partidos de la Comunidad.

En las reuniones con PSN, Geroa Bai, Bildu y Navarra Suma les han indicado que los presupuestos del Gobierno foral son “la última oportunidad” para tomar medidas que mejoren las condiciones de los facultativos y reduzcan su sobrecarga.

Huelga

Con anterioridad a la huelga convocado para febrero, los médicos navarros realizaron 16 jornadas de paro a lo largo de 2019. En aquel año reivindicaron también unas “condiciones laborales y económicas dignas”. Los paros se desarrollaron entre enero y mayo y tras las elecciones se retomaron las negociaciones

Esto no impidió que al no llegar a acuerdos  se llevara a cabo   una nueva convocatoria de otras cinco jornadas de huelga en noviembre y diciembre de 2019.

El acuerdo entre ambas partes llegó el 24 de diciembre; el conflicto entonces se zanjó con un pacto, entre otros temas, para el seguimiento de las jornadas, las OPES, la atención continuada en AP. Y también entraron en las negociaciones las mejoras retributivas de los médicos así como la exclusividad.

Pero con la llegada de la pandemia en 2020, muchas de las medidas acordadas quedaron en saco roto. En esta línea, el sostiene que “la situación actual con los profesionales cansados no solo no ha mejorado, sino que está peor”.