España cuenta con un sistema de formación sanitaria especializada de una alta calidad. Esta es una afirmación que se hace en muchos foros y que no suele crear discusión. Sin embargo, que algo sea de calidad, no significa que no necesite de cambios para seguir manteniendo ese estándar. Esta es la idea que ha debatido la Comisión Permanente del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM).

Si bien defienden que la formación sanitaria especializada “ha alcanzado un importante nivel de calidad y prestigio en el ámbito interno e internacional, y ha sido uno de los motores principales de los cambios introducidos en el sistema sanitario”, reconocen que se podrían introducir cambios “que lo perfeccionen”.

En cuanto a cuáles son esos cambios, desde el CGCOM señalan que existe una demanda mayoritaria sobre la necesidad de introducir modificaciones en sus elementos organizativos, contenidos docentes y de aprendizaje que potencien su transversalidad competencial y flexibilidad.

Así lo han manifestado a través de un posicionamiento, dado a conocer por el CGCOM a los representantes de las Comisiones Nacionales de las Especialidades, representantes del CGCOM en las secciones especializadas de la Unión Europea de Médicos Especialistas (UEMS), miembros del Foro de la Profesión Médica (FPME) y de la Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (FACME).

Otras medidas pendientes

Si bien estas son las principales áreas de mejora, en el comunicado también especifican otras medidas que serían positivas en la formación sanitaria especializada. Entre ellas señalan que establecer periodos comunes de formación o competencias transversales para distintas especialidades debe responder a las necesidades del propio sistema sanitario y, al mismo, tiempo contribuir al perfeccionamiento del perfil competencial de cada una, huyendo de generalizaciones en su duración o contenidos que muchas veces resultan inútiles o contraproducentes.

Igualmente, piden abordar el desarrollo operativo de áreas de capacitación específica (ACE) y apuntan que la creación de nuevos títulos de especialista o modificación de los existentes debe partir en última instancia del pleno del Consejo Nacional de Especialidades en Ciencias de la Salud, tras el análisis de informes de expertos independientes nacionales y, en su caso, internacionales y tras aprobarla por mayoría cualificada de dos tercios. Por último, recuerdan que si se producen cambios de “calado” en el sistema de formación sanitaria especializada se debe contar necesariamente con la participación de todas aquellas instituciones, organizaciones y personas que tienen un elevado nivel de competencia experta en este campo.