Con motivo del Día Internacional del Cáncer infantil, expertos recuerdan que sigue habiendo margen de mejora en el abordaje del tumor cerebral infantil.  En este contexto, la Fundación DACER quiere acercar la realidad que viven cientos de familias cuyos hijos son diagnosticados con tumor cerebral en nuestro país. Especialmente, pone de manifiesto que muchos de ellos necesitan la neurorrehabilitación de los tumores del Sistema Nervioso Central. En concreto tras la cirugía para extirpar el tumor o tras otro tratamiento, como quimioterapia o radioterapia. Tanto que hoy en día la neurorrehabilitación es incuestionable para mejorar la calidad de vida del menor.

Pese a ello, el coste económico que deben sufragar las familias suele ser muy elevado. Además, en un momento, en el que los niños y las familias son especialmente vulnerables. Por este motivo  El Sueño de Vicky ,una fundación que recauda fondos para la investigación del cáncer infantil y la Fundación DACER , que promueve la neurorrehabilitación de pacientes con secuelas neurológicas han unido esfuerzos para recaudar fondos. En concreto, la cita es el 29 de marzo a las 19:30 horas. Entonces donde tendrá lugar “Un pedacito de mí”, un monólogo de la actriz Neus Sanz en el Teatro Muñoz Seca, en Madrid. Las donaciones recibidas permitirán ofrecer un programa de neurorrehabilitación global a 12 niños y niñas.

La neurorrehabilitación en el tumor cerebral infantil

Según los datos del informe ‘Punto Farmacológico 148’ publicado en 2020 por el Consejo el Consejo General de Colegios Farmacéuticos (CGCOF) “cada año se diagnostican hasta 300.000 nuevos casos en pacientes de entre 0 y 18 años, más de 1.100 en España. Entre ellos, los tumores hematológicos y los del sistema nervioso central son los más prevalentes”.

Además de la localización específica del tumor, el tratamiento provoca graves desequilibrios a nivel cerebral. Esto se traduce en dificultades a nivel físico, como muchas dificultades para caminar, realizar movimientos ajustados, etc. También sensoriales, como es el caso de hiposensibilidad o hipersensibilidad al tacto, a las comidas.

Otras afectaciones son comunicativas (suele verse afectada la expresión y comprensión del lenguaje tanto a nivel oral como escrito); de deglución (en muchas ocasiones tienen dificultades para comer sólido o beber); cognitivos (suelen tener muchos problemas de atención, memoria, aprendizaje, problemas perceptivos…) y de conducta (no sólo por el daño cerebral sufrido, sino también por la vivencia de la enfermedad). Por tanto, para conseguir mejorar su vida, la neurorrehabilitación desde un punto de vista multidisciplinar es esencial.