La Sociedad Valenciana de Nefrología (SVN) ha organizado un encuentro virtual para analizar los efectos de la vacuna contra la COVID-19 en personas con enfermedad renal crónica (ERC). Los organizadores de esta reunión han sido Nayara Panizo, del Servicio de Nefrología del Hospital Clínico Universitario de Valencia, y Daniel Gallego, presidente de la Federación Nacional de Asociaciones-ALCER. El webinar ha contado con el apoyo de Fresenius Medical Care.

Según los organizadores del encuentro, las vacunas “plantean importantes incógnitas en este grupo de pacientes de especial riesgo, considerado como prioritario para recibir esta inmunización”. José Luis Górriz, presidente de la SVN y jefe del Servicio de Nefrología del Hospital Clínico Universitario de Valencia, ha comentado que “existe una alteración del sistema inmunitario, y su habitual respuesta inmunológica frente a otras vacunas, como la de la hepatitis B, suele ser menor en comparación con la población general”.

Los pacientes con ERC avanzada expresan una respuesta reducida a la vacunación debido a la supresión general del sistema inmunológico asociada con la uremia. Además, “la respuesta relativamente baja de anticuerpos a una vacuna también parece correlacionarse con el grado de insuficiencia renal”, ha añadido José Luis Górriz.

Vacunación para pacientes con ERC

Por su parte, Natividad Tolosa, especialista de Medicina Preventiva del Hospital Malvarrosa de Valencia, ha señalado que las vacunas “son necesarias, resultan seguras y son eficaces. Por tanto, aunque no son obligatorias, sí son altamente convenientes”. En su opinión, “todos los pacientes con ERC deben estar vacunados frente a la gripe, el neumococo, la hepatitis B, y ahora también contra la COVID-19”. Aparte de los pacientes, también se deberían vacunar los familiares cercanos. Tolosa ha propuesto “crear un cinturón de seguridad alrededor de estos pacientes”.

Todavía hay pocas evidencias en personas con enfermedad renal crónica. El estudio que ha permitido la aprobación de la vacuna de Pfizer incluyó a pacientes con patología renal. Se trata de un subanálisis con 256 pacientes, de los más de 37.000 evaluados. David Navarro, del Servicio de Microbiología del Hospital Clínico Universitario de Valencia, ha recordado que “todavía falta información y experiencia”. “La previsión es que en estos pacientes se obtenga una respuesta inmunológica de menor magnitud e inferior duración en comparación con la población general”. Se asume que en estas personas no debe haber diferencias significativas de eficacia entre las vacunas comercializadas.

Vacuna y diálisis

En el paciente renal, Natividad Tolosa ha recomendado “administrar la vacuna durante la diálisis, al menos 30 minutos antes de abandonar el centro. No se debe administrar otra vacuna en 14 días ni hacer un intercambio de marcas comerciales. Y la única contraindicación absoluta es cuando haya reacción alérgica severa a una dosis previa o alguno de sus componentes. En el caso del trasplante renal, el mejor momento para administrar cualquier vacuna es antes del trasplante o cuando el paciente reciba menos terapia inmunosupresora.

En pacientes con ERC que ya han padecido la COVID-19 también se recomienda la vacunación, aunque se deben esperar al menos 90 días. David Navarro ha mencionado recientes evidencias que muestran como “con una sola dosis de vacuna se alcanza la misma tasa de inmunización en pacientes que han superado la COVID-19 que con dos dosis en personas que no han tenido la enfermedad”. Los expertos de la SVN han indicado que no se ha evaluado hasta el momento la influencia de la insuficiencia renal y el tratamiento renal sustitutivo en la respuesta inmunogénica frente a la vacuna.