El asma es la enfermedad crónica y compleja que puede suponer un quebradero de cabeza para los cuidadores, en especial si esos cuidadores son padres que se deben de hacer cargo del tratamiento de sus hijos. No en vano, esta enfermedad respiratoria es una causa frecuente de hospitalización de menores y pérdida de días de cole.

Analizando ambas circunstancias, una investigación ha puesto de manifiesto que los niños cuyos cuidadores no tenían muchos conocimientos sobre asma pediátrica tienen cuatro veces más probabilidades de pasar una estancia prolongada en el hospital (entendiendo esta como una estancia de más de dos días).

Es decir, que los conocimientos que tiene el cuidador del chico sobre la enfermedad pueden predecir la estancia media de los niños que son hospitalizados por exacerbaciones asmáticas, tal como concluye la investigación presentada en la última reunión anual del American College of Allergy, Asthma and Immunology (ACCAI).

En el estudio, dirigido por el alergólogo Deepti Deshpande y publicado en la revista Annals os Allergy, Asthma & Immunology, se monitorizó a 73 niños, entre dos y 17 años que fueron hospitalizados por exacerbaciones de asma durante un año (entre diciembre de 2012 y diciembre de 2013). Los cuidadores de los menores rellenaron un cuestionario cuando los niños fueron ingresados en el hospital, otro cuando fueron dados de alta, y respondieron nuevamente entre la semana cuarta y sexta tras la salida del hospital. Los investigadores definieron como pobre conocimiento sobre el asma a quienes obtuvieron una puntuación de 1 – 4 / 6 en la escala Likert en las preguntas sobre medicamentos y desencadenantes.

Educación sanitaria

Durante la estancia hospitalaria, los cuidadores y familiares, así como los propios menores, recibieron un plan formativo sobre asma que incluyó clases educativas a través de materiales interactivos sobre el asma en general, los factores desencadenantes, las formas de controlarlos, el uso de los medicamentos, y los posibles efectos secundarios, entre otros. Además, recibieron educación precisa sobre la forma correcta de realizar la técnica inhalatoria, a través de demostraciones presenciales.

La formación recibida por parte de los cuidadores entre el ingreso y un periodo de seguimiento de cuatro a seis semanas incrementó su conocimiento general sobre la enfermedad (p=0.002, según la prueba de McNemar); y, específicamente, sobre el uso de un plan de acción para el asma (p<0.001). Además, entre el 90% y el 73% de los cuidadores fueron capaces de nombrar, de forma correcta, los medicamentos de rescate y control de sus hijos a las 4-6 semanas después de recibir el alta.

Tras ajustar los resultados por edad, control basal de la enfermedad, estancia en la UCI pediátrica, la educación de los padres, el pagador y la raza, se observó que los niños con cuidadores poco formados tenían cuatro veces más probabilidades de tener una estancia prolongada en el hospital, de modo que un cuidador o familiar más formado incrementa las probabilidades de acortar la estancia media en el hospital a menos de dos días.

Con estos resultados, los investigadores relacionan el conocimiento de los cuidadores y familiares con la estancia media de los niños en el hospital, unas cifras que pueden mejorarse con educación sanitaria. En este sentido, sugieren que los estudios prospectivos adicionales que se realicen en un fututo deberían examinar si una mejor formación de estos cuidadores podría reducir los ingresos hospitalarios y el uso de otros servicios de atención sanitaria.