Cuanto más humo de tabaco de segunda mano respiren los niños en casa mientras crecen, mayores serán las posibilidades de que desarrollen marcadores de disminución de la función cardíaca en la edad adulta, según una investigación preliminar que se presentará en las Sesiones Científicas 2020 de la Asociación Americana del Corazón.

“Ya sabemos por estudios anteriores que los niños expuestos al humo de segunda mano tienen más probabilidades de tener diferencias estructurales en sus sistemas vasculares cuando son adultos, como paredes de los vasos sanguíneos más gruesas y un mayor riesgo de acumulación de placa en las arterias”, recuerda Chigoze Ezegbe, autor principal del estudio y candidato a doctorado en el Instituto Menzies de Investigación Médica de la Universidad de Tasmania en Australia.

“En este estudio queríamos comprender el impacto de la exposición prolongada al humo de segunda mano durante la infancia sobre la función cardíaca en la edad adulta”, explica.

Resultados del estudio

Los investigadores examinaron los registros de salud de más de 1.100 adultos (edad promedio de 45 años, 52% mujeres) que participan en el estudio en curso sobre los determinantes de la salud de los adultos en la infancia, un proyecto de investigación en toda Australia iniciado en 1985 que investiga la importancia de los factores de la infancia en el desarrollo posterior de factores de riesgo de enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular.

Aproximadamente la mitad (54%) de los participantes estuvieron expuestos al tabaquismo pasivo en el hogar durante la niñez. La evaluación más reciente de los participantes fue entre 2014 y 2019, 34 años después de que ingresaron al estudio como escolares.

La gravedad de la exposición al tabaquismo infantil se calculó de tres formas: el número de fumadores en el hogar; el número de años que cada niño estuvo expuesto al tabaquismo por miembros del hogar; y el índice de gravedad de la exposición: si se dijo que un niño estaba expuesto en el hogar nunca, a veces o siempre.

En la evaluación de adultos, se utilizaron imágenes de ultrasonido para medir la tensión longitudinal global (TLG) del ventrículo izquierdo, la principal cámara de bombeo del corazón. La TLG indica cuánto se acortan los músculos del ventrículo izquierdo a medida que ayudan a extraer la sangre del corazón, en comparación con la longitud de reposo de los músculos entre latidos.

“La TLG puede mostrar cambios tempranos en la capacidad del corazón para contraerse correctamente y eso puede proporcionar información sobre el riesgo de enfermedad cardíaca –explica Ezegbe–. Investigaciones anteriores muestran que cada disminución del 1% en la TLG se ha asociado con un riesgo 12% mayor de morbilidad y mortalidad cardiovascular en una población general de bajo riesgo”.

Los investigadores encontraron que la tensión longitudinal global de los adultos disminuyó significativamente con cada miembro adicional del hogar del niño que fumaba, que oscilaba entre 0 y 5 fumadores; cuantos más años de exposición infantil al humo del tabaco y con puntuaciones más altas en el índice de gravedad de la exposición infantil.

“Estos hallazgos amplían nuestro trabajo anterior sobre la estructura del sistema vascular para sugerir que el funcionamiento del corazón también se ve afectado cuando se expone al humo pasivo”, explica Seana Gall, autora principal del estudio y profesora asociada de enfermedades cardiovasculares y salud y enfermedades respiratorias en el Instituto Menzies de Investigación Médica de la Universidad de Tasmania.

Los investigadores actualmente están examinando otros efectos cardiovasculares de la exposición al humo de segunda mano, incluidas las alteraciones en la presión arterial y la acumulación de placa en las arterias.

“Reconocer que la salud cardiovascular de los adultos se ve influenciada por factores a lo largo de la vida, incluida la infancia, puede ser importante en las iniciativas de promoción y en la implementación de intervenciones para reducir los riesgos. Estos podrían incluir mensajes y programas que pueden ayudar a los padres a proteger a sus hijos del humo del tabaco y la riesgos para la salud a largo plazo asociados”, recomienda Ezegbe.

“Los niños, especialmente los niños pequeños, suelen estar expuestos al humo del tabaco de forma involuntaria, con pocas opciones, pero claramente puede afectar su salud –argumenta Rose Marie Robertson, subdirectora científica y médica de la Sociedad Americana del Corazón y directora del Centro de Ciencia Regulatoria del Tabaco de la Asociación–. Este estudio confirma que los niños deben estar protegidos del tabaquismo pasivo, porque impacta negativamente en su salud durante la niñez y conduce a consecuencias a largo plazo para la salud en la edad adulta”.