Los servicios de salud pública en todo el mundo no están cumpliendo los objetivos para reducir la pérdida evitable de la vista, según un nuevo estudio publicado en la revista ‘The Lancet Global Health’.

El estudio ha examinado todas las encuestas de población sobre enfermedades oculares en todo el mundo desde 1980 y los resultados se compararon con el Plan de acción mundial de la Asamblea Mundial de la Salud, que tenía como objetivo reducir la pérdida de visión evitable en un 25% durante la última década.

Según el análisis, ha aumentado el número total de personas ciegas y con problemas de visión. Si se tiene en cuenta el envejecimiento de la población, hubo una disminución del 15,4% en la ceguera evitable desde 2010, pero no se produjo una disminución significativa en la pérdida de visión moderada o grave.

Los investigadores han encontrado que la principal causa de ceguera son las cataratas, que padecen a 15 millones de personas, alrededor del 45% de los 33,6 millones de casos de ceguera en todo el mundo. También causa una discapacidad visual grave en 78 millones de personas y se puede tratar mediante cirugía.

El error refractivo no corregido, una patología que se trata fácilmente con gafas, es el mayor contribuyente a la visión de lejos moderada o severamente afectada, que se estima que afecta a 86 millones de personas en todo el mundo. Se estima que más de 500 millones de personas viven con presbicia no corregida, que se corrige fácilmente con gafas para leer.

Entre las causas importantes de pérdida de la visión, pero de difícil tratamiento, se incluyen el glaucoma, la principal causa de pérdida de la visión en los países de ingresos altos; retinopatía diabética y degeneración macular asociada a la edad.

El estudio también observó un aumento en la pérdida de visión debido a la retinopatía diabética, que es de particular preocupación en los grupos de edad más jóvenes y económicamente activos. Esto se puede evitar mediante la detección temprana y la intervención oportuna.

El autor principal, Rupert Bourne, profesor de Oftalmología en la Universidad Anglia Ruskin (ARU), en Reino Unido, explica que, “de los resultados de este estudio se desprende claramente que los esfuerzos de los servicios de atención oftalmológica en todo el mundo no han podido seguir el ritmo del envejecimiento y el crecimiento de las poblaciones y no han logrado alcanzar los objetivos establecidos por la Asamblea Mundial de la Salud. Si bien la prevalencia de ceguera ha disminuido, el número de casos ha aumentado”, resume.

“Si esto continúa –advierte–, la infraestructura de salud seguirá crujiendo y no llegará a las personas que necesitan soluciones relativamente simples para su pérdida de visión. Es probable que el efecto de COVID-19 agrave este problema, ya que las investigaciones ya han mostrado retrasos y un creciente atraso de las personas que necesitan atención ocular”.

“Es absolutamente vital que todas las naciones tengan una estrategia de salud pública sólida para hacer frente a la pérdida de visión evitable, que cuesta a los servicios de salud miles de millones de libras cada año”, alerta.

Un segundo informe, también publicado este jueves por el mismo grupo en ‘Lancet Global Health’, advierte de que la ceguera global y la discapacidad visual severa se duplicarán para 2050.

Serge Resnikoff, profesor de la Universidad de Nueva Gales del Sur y autor principal, explica: “Se prevé que para 2050 la pérdida de la visión afectará a 1.700 millones de personas debido al crecimiento y el envejecimiento de la población, especialmente en los países de ingresos bajos y medios. Se necesitan urgentemente importantes inversiones adicionales y medidas concertadas para invertir esta tendencia y prestar servicios de calidad a todos, incluidas las poblaciones vulnerables y actualmente desatendidas”.

Por su parte, Theo Vos, profesor de Ciencias de la Métrica de la Salud en el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME) en Seattle, apunta que “la ceguera y la pérdida de la visión ocupa el octavo lugar entre todas las causas de discapacidad en las personas de 50 a 69 años y el cuarto entre los mayores de 70. La capacidad de prevenir o tratar la ceguera y la pérdida de la visión es mayor que las principales causas de discapacidad en estos grupos de edad, como el dolor lumbar, la pérdida auditiva relacionada con la edad y la diabetes”.