La enfermedad renal es una amenaza permanente para las personas que padecen diabetes, un riesgo “alto” que se incrementa de manera considerable si el paciente ha empezado a sufrir problemas diabéticos a temprana edad. La explicación es sencilla: un diabético joven tiene una mayor esperanza de vida, de ahí que se multipliquen las opciones de padecer enfermedad renal en etapa terminal (ERT).

Esta conexión la han puesto de manifiesto profesionales de Adelaida y Melbourne (Australia) en un estudio en el que analizan el riesgo a largo plazo de ERT en personas con diabetes tipo 2, algo que a su juicio “está mal descrito” en la actualidad. Publicado en Diabetes Care, el estudio se centra en estimar el efecto de la edad de inicio de la diabetes sobre la incidencia acumulada de la ERT, y la conclusión es que este problema “afecta de manera desproporcionada a las personas con diabetes de inicio más joven” por su mayor esperanza de vida.

Incidencia de enfermedad renal más alta en edad avanzada

Para este trabajo, se hizo un seguimiento durante 11 años (entre 2002 y 2013) a más de 1,1 millones de personas registradas en el Plan Nacional de Servicios de Diabetes de Australia (NDSS). Los datos reflejaron que, de partida, en los primeros 10 a 15 años después de la aparición de la diabetes la incidencia de enfermedad renal en etapa terminal fue más alta en los pacientes con una edad más avanzada de aparición de la diabetes. No obstante, al analizar periodos más prolongados, la incidencia de ERT aumentó en aquellos con diabetes de aparición más temprana.

“Después de 40 años de diabetes, la incidencia acumulada de ERT fue de 11,8% y 9,3% en aquellos diagnosticados con diabetes entre los 10 y 29 años y entre los 30 y 39 años, respectivamente”, subrayan los autores. Cuando se incluyó la muerte por esta causa sin terapia de reemplazo renal, la incidencia siguió siendo más alta en las personas con diabetes diagnosticada en los primeros 20 años de vida, “sin un efecto claro de la edad a partir de entonces”.

Diabetes y enfermedad renal

Con estas conclusiones, el estudio “respalda la noción de que retrasar la aparición de la diabetes tipo 2 sería un método eficaz para reducir el riesgo de enfermedad renal terminal”. Por ello, los investigadores hacen un llamamiento a “la urgente necesidad de desarrollar e implementar intervenciones efectivas que atenúen la progresión de la nefropatía diabética” en sujetos que padecen diabetes tipo 2.

En este sentido, se recuerda que una de las complicaciones “más onerosas y costosas” de la patología diabética es la ERT. Las personas con diabetes “tienen un riesgo considerablemente mayor” de desarrollar este grave problema, y la nefropatía diabética es en la actualidad la principal causa de esta enfermedad, “representando un tercio de los casos incidentes en todo el mundo”.

Asimismo, se llama la atención sobre que “la relación entre la edad de aparición de la diabetes tipo 2 y el riesgo de ERT está mal descrita”, reconociendo que es necesario continuar investigando en esta línea. Pese a ello, subrayan que “está claro que a una edad determinada, las personas con diabetes de inicio más joven tienen un mayor riesgo de insuficiencia renal terminal”, y es que “la incidencia aumenta con el incremento de la duración de la diabetes”.

En etapa terminal, más alta en hombres

Los investigadores apuntan también que las tasas de incidencia de ERT fueron más altas en hombres que en mujeres, una diferencia por sexo que fue mayor en aquellos con inicio de la diabetes antes de los 40 años en comparación con los que fueron diagnosticados superada esa edad.

Los resultados sugieren también que la incidencia de ERT puede ser mayor en la diabetes tipo 2 que en la tipo 1, especialmente después de los 20 años de duración. Esto “puede explicarse en parte por un control glucémico más deficiente en la diabetes tipo 2, así como por una mayor prevalencia de hipertensión y dislipidemia, principales factores de riesgo para la progresión de la enfermedad renal crónica”.

En esta línea, se recuerda que investigaciones anteriores confirmaron que la mayor incidencia de ERT en la diabetes tipo 2 se debió en gran medida a la obesidad, la hipertensión y la dislipidemia. Asimismo, varios estudios han documentado un aumento de las complicaciones vasculares en la diabetes tipo 2 de inicio más joven en comparación con la diabetes tipo 1.