El Grupo de Metabolismo Óseo, Diabetes Mellitus y Nutrición del Instituto de Investigación del Hospital Universitario 12 de Octubre i+12 acaba de publicar una nueva investigación. La misma demuestra que los pacientes con exceso de hormona del crecimiento presentan alteraciones óseas.

En concreto, los pacientes con acromegalia, afectados por un exceso de secreción de la hormona del crecimiento, presentan alteraciones en la microarquitectura ósea a largo plazo. Estas además permanecen a pesar del control y tratamiento.

Asimismo, las conclusiones del estudio confirman la validez de una nueva prueba diagnóstica denominada TBS, Trabecular Bone Score. Esta proporciona información clínica complementaria a la densitometría. El objetivo es monitorizar a largo plazo estos pacientes. Todo para facilitar la toma de decisiones clínicas sobre tratamientos que sean capaces de prevenir el desarrollo de fracturas en aquellos que tienen mayor riesgo.

La TBS mide la textura ósea en una escala de grises, derivada del análisis de las imágenes obtenidas mediante la densitometría. Esto es posible gracias a un software específico que evalúa la estructura esponjosa interior del hueso de la columna lumbar.

Estudio sobre pacientes con exceso de hormona del crecimiento

La acromegalia es una enfermedad poco frecuente que aparece entre 7.500 y 35.800 personas en el mundo. Se produce como consecuencia de un exceso de hormona del crecimiento. Este es debido en la mayoría de los casos a un tumor en la glándula hipofisaria. Se caracteriza por la desfiguración progresiva de los rasgos corporales, por lo que es muy invalidante.

El exceso de hormona del crecimiento influye negativamente en casi todos los órganos y tejidos. De esta forma, da lugar a complicaciones metabólicas, endocrinas, cardiovasculares, respiratorias y óseas. El tratamiento incluye la cirugía del tumor. Sin embargo, es frecuente que incluso después persistan niveles elevados de la hormona, incluso con tratamiento y vigilancia periódica

Este estudio se ha llevado a cabo sobre 26 pacientes con enfermedad controlada, seguidos por los profesionales de la Unidad de Neuroendocrinología durante una media de 14 años. Se ha publicado en la revista Clinical Endocrinology.