Médicos internistas de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) acaban de publicar los resultados de una nueva investigación del Registro SEMI-COVID-19. En la misma se han analizado los pacientes COVID hospitalizados pertenecientes a grupos minoritarios. En concreto, la muestra se dividió en pacientes latinoamericanos, africanos subsaharianos, asiáticos, norteafricanos y europeos. Cabe destacar que el impacto de la COVID-19 en estos grupos minoritarios en España apenas ha sido estudiado en investigaciones previas. Por ello, el objetivo fundamental de esta nueva investigación del Registro SEMI-COVID era arrojar evidencia científica en este ámbito.

De esta forma, las conclusiones más destacas son que estos pacientes eran significativamente más jóvenes. En concreto, 49,1 años en el caso de los latinoamericanos frente a los 71,5 años en el de los europeos. Igualmente se observó que tenían menos comorbilidades. Además, había significativamente más mujeres en el grupo latinoamericano (46,1 por ciento). En cambio, había menos mujeres en el subsahariano africano (38,7 por ciento), asiático (33,6 por ciento) y norteafricano (33,6 por ciento) que en el grupo europeo (42,3 por ciento).

La mayoría de los pacientes ingresaron en la primera ola (73,5 por ciento). Así, hubo significativamente menos pacientes de la primera ola del norte de África (58 por ciento) y subsahariana (58,9 por ciento) que de Asia (69,1  por ciento), Europa (73,8 por ciento) y Latinoamérica (74,8 por ciento). Por último, los investigadores concluyen que, en España “no se observaron diferencias en la mortalidad entre los grupos minoritarios.

Análisis de los grupos minoritarios

Para llegar a estas conclusiones de los grupos minoritarios, se evaluó una muestra de 22.953 pacientes . La misma se analizó con datos entre el 1 de marzo de 2020 y el 31 de diciembre de 2021. En la muestra analizada de pacientes, la mediana de edad se situó en 69,5 años (siendo el 42,9 por ciento mujeres). El 8 por ciento (1.839) eran latinoamericanos; el 1,2 por ciento norteafricanos (281);  el 0,5 por ciento eran asiáticos (110); el 0,5 por ciento eran africanos subsaharianos (124) y el 89,7 por ciento eran europeos (20.599).

Los datos están disponibles en Journal of Clinical Medicine en un artículo que firman 25 médicos internistas. En el mismo se concluye que “tras ajustar los resultados por edad y comorbilidades, se encontró que los pacientes que pertenecían a grupos minoritarios no tenían peores resultados que los pacientes europeos. Por ello, el trabajo afirma que “el sistema universal de salud pública de España fue fundamental para minimizar posibles determinantes sociales de la salud, paliando las desigualdades socioeconómicas y la falta de acceso a la atención médica que se han relacionado con las disparidades en las tasas de COVID‐19 descritas en grupos poblacionales minoritarios en otros países”.