Justificar un ‘no’ al paciente ante tratamientos o pruebas innecesarias conlleva tiempo y habilidades comunicativas. Sin embargo, a largo plazo, darán su fruto con pacientes empoderados que no volverán con la misma consulta. Todo ello permite ahorrar tiempo en consulta. Esta ha sido una de las conclusiones del el XXVII Congreso Nacional de Medicina General y de Familia.

En concreto, este tema ha sido abordado por Mariam de la Poza Abad. La experta insistía en que debido a la limitación del tiempo en consulta en Atención Primaria o por la percepción que tiene el médico de las expectativas del paciente, en ocasiones se acaban haciendo tratamientos o pruebas complementarias “de complacencia”. El problema es que así, “no empoderamos a nuestros pacientes”. Por ello, “cuando vuelvan a tener un problema parecido, vendrán para que les demos la misma solución. Por tanto, no participamos para nada en la educación del paciente ante su problema de salud”.

Un ejemplo es el mal uso de los antibióticos. “De todos es conocido que las infecciones víricas no se han de tratar con antibióticos. Pese a ello se siguen tratando y automedicándose procesos víricos como la gripe, los constipados, las faringitis con antibióticos. Todo ello causa sólo efectos adversos, encareciendo el proceso. Pero también aumentando la frecuencia de visita por el mismo problema. Y sobre todo agravando el problema más importante de salud pública mundial: desarrollo de resistencias antimicrobianas

Tiempo en consulta para educación del paciente

Pese a esta afirmación, la pregunta es si hay tiempo en consulta para dedicar a la educación del paciente.  A este respecto de la Poza ha señalado que la pandemia ha cambiado la manera de comunicarnos. “Se han hecho menos visitas presenciales y más a nivel telefónico o virtual. Pero esto no debería conllevar a empeorar la comunicación, sino a modificarla en función de las necesidades”.

En cuanto a la relación ‘ideal’ que debe existir entre un médico y un paciente en este contexto, la doctora cree que debe ser de “confianza mutua, en la que el momento de la entrevista clínica mantenga la confidencialidad y respeto adecuado”.