Los pacientes hospitalizados por COVID-19 tienen un mayor riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular, en comparación con aquellos que tienen gripe o sepsis, según ha puesto de manifiesto un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Washington en Seattle (Estados Unidos) y que ha sido presentado en la ‘International Stroke Conference 2021’.

Asimismo, aquellos que tuvieron un accidente cerebrovascular isquémico tenían más probabilidades de ser mayores, hombres, ser de raza negra o tener presión arterial alta, diabetes tipo 2 o fibrilación auricular en comparación con otros pacientes con COVID-19.

Resultados del estudio

En concreto, aquellos con cualquier tipo de accidente cerebrovascular tenían más probabilidades de ser hombres (64%) y mayores (edad promedio 65) que los pacientes sin accidente cerebrovascular (edad promedio 61); el 44 por ciento de los pacientes que sufrieron un accidente cerebrovascular isquémico también tenían diabetes tipo 2 frente a aproximadamente un tercio de los pacientes sin accidente cerebrovascular, y la mayoría de los pacientes con accidente cerebrovascular isquémico tenían presión arterial alta (80%) en comparación con los pacientes sin accidente cerebrovascular (58%).

Las muertes intrahospitalarias fueron más del doble entre los pacientes con accidente cerebrovascular (37%), en comparación con los pacientes sin accidente cerebrovascular (16%). Además, los pacientes de raza negra representaron el 27 por ciento de los pacientes en el grupo del Registro de ECV COVID-19 para este análisis, si bien el 31 por ciento de los casos de accidente cerebrovascular isquémico ocurrieron en pacientes de raza negra.

Sabemos que la pandemia de COVID-19 ha afectado de manera desproporcionada a las comunidades de color, pero nuestra investigación sugiere que los afroamericanos también pueden tener un mayor riesgo de accidente cerebrovascular isquémico después de contraer el virus.