La tendencia actual en las hospitalizaciones en Pediatría es que la estancia de los pacientes sea lo más acogedora posible: los profesionales sanitarios cambian la manera de actuar y de hablar y se modifica el entorno, haciéndolo más colorido, con más decoración. Y, en algunos casos, incluso se proporciona a los niños terapeutas de juego para que estén distraídos. Otro aspecto que se cuida mucho es que los pacientes puedan estar con sus familias.

Ahora, un artículo publicado en el suplemento del Emergency Medical Journal se plantea si el siguiente paso es que los médicos cambien su vestuario para atender a los pacientes más jóvenes. Los autores, Jillian Boden, Sian Butterworth and Graham Roberts, son pediatras y, para tratar de responder a esta cuestión, preguntaron a 100 niños de entre 4 y 10 años hospitalizados en un hospital general del sur de Inglaterra.

Se les mostró a los jóvenes pacientes dos series con cinco tipos de ropa de hombre y mujer que se puede ver en un entorno hospitalario: traje, camisa y pantalón de pinzas, pijama sanitario azul, pijama sanitario de colores y bata. A continuación, que describieran cada uno como ‘amigable’ o ‘aterrador’ y se les pidió que eligieran su tipo de ropa favorito.

La ropa preferida fue el pijama sanitario azul, calificándolo como el más amistoso y menos aterrador. Los autores señalan que, paradójicamente, los pijamas de colores se percibieron como aterradores para alrededor del 20 por ciento de los niños encuestados.

Por tanto, concluyen que los pijamas azules deberían considerarse como el tipo de vestuario que debería utilizarse para que los niños se sientan cómodos en un entorno hospitalario. A la vez, recomiendan que el estudio se realice en otras partes del Reino Unido.

Otro aspecto que se plantean es por qué los niños tienen esa percepción sobre la manera en que visten los doctores y cómo les hace sentir. O si existen consideraciones culturales relacionadas con la apariencia de los médicos que ven en programas de televisión como Peppa Pig u Operation Ouch.