Los pacientes con osteoporosis también se plantean cuál es su situación en esta crisis sanitaria. Con el objetivo de aclarar algunas de estas dudas, desde SEMERGEN se ha realizado el webinar de SEMERGENVIVO, en el que se ha puesto de manifiesto que aunque el hecho de tener osteoporosis no aumenta el riesgo de tener coronavirus, su presencia contribuye a incrementar las comorbilidades en personas con COVID-19 y les confiere una mayor susceptibilidad a sufrir una fractura por fragilidad, sobre todo si no se está haciendo un buen seguimiento de los tratamientos.

Pese a ello, los expertos participantes han agregado que los pacientes con osteoporosis que reciben tratamientos para hacer frente a esta enfermedad y evitar sus complicaciones (las caídas y fracturas óseas) parecen mostrar una respuesta diferenciada respecto a la población general frente a la COVID-19. Como ha expuesto Carlos Gómez, médico de la Unidad del Metabolismo Óseo del Hospital Universitario Central de Asturias, “los pacientes con osteoporosis en tratamiento médico pueden tener ciertas ventajas respecto a los no tratados”.

En concreto, se ha demostrado que la vitamina D modula el sistema inmune. Según ha citado Gómez, “hay un estudio ecológico por países que sugiere una mayor mortalidad por COVID-19 en función de sus niveles de vitamina D, así como otros que documentan generalmente valores de vitamina D más bajos en estos pacientes”. Actualmente, hay en marcha numerosos ensayos clínicos para testar esta hipótesis.

Junto a esto, se cuenta actualmente con varios estudios que demuestran una mejor supervivencia en la UCI, sea cual sea el motivo de ingreso, en los pacientes con tratamientos previos con bifosfonatos. Además, estudios experimentales en animales muestran que el ácido zoledrónico puede aumentar la esperanza de vida en estos casos. Por su parte, denosumab, debido a su efecto sobre células monocito-macrófagos y como inhibidor de diferenciación osteoclástica, podría modular la respuesta hiperinmune observada en la COVID-19.

Rebrote de fracturas por fragilidad

Mantener los tratamientos osteoporóticos prescritos resulta fundamental, más aún cuando “se espera un rebrote de fracturas tras el confinamiento, por aumento de caídas secundarias a la atrofia muscular y la inestabilidad”, prevé Carlos Gómez, quien ha sugerido que “las fracturas por fragilidad seguramente han disminuido durante el confinamiento, posiblemente por menor actividad/riesgo de caídas”.

En concreto, para afrontar las posibles consecuencias del confinamiento en pacientes con osteoporosis, se insiste en la implementación de medidas básicas de prevención. “La atrofia muscular y la rigidez articular debe prevenirse siempre, y especialmente durante el confinamiento, con ejercicios sencillos, baile…”, ha indicado el experto, quien ha aconsejado que, “aparte de los ejercicios preventivos, pueden evitarse caídas con el uso de calzado adecuado, una ayuda (bastón/paraguas), gafas apropiadas o el control exhaustivo del empleo de medicación sedante en horas de actividad”. A modo de ejemplo concreto, este experto ha informado que “es más eficiente para recuperar hueso y músculo, y tiene menor riesgo de caídas, subir que bajar escaleras, aunque sea muy despacio”.