Manejar la evidencia científica sobre COVID en menores es una tarea compleja. En concreto, por la gran cantidad de información disponible y la dificultad de poder conocer todos los aspectos de la pandemia y su repercusión en la infancia. Con este objetivo nace la guía COVID-19 en Pediatría: valoración crítica de la evidencia, a la que se puede acceder en los sitios web de AEP y AEPap. En la misma se abordan todos los aspectos relacionados con la enfermedad en la edad pediátrica.

Para su elaboración, se han revisado los estudios publicados hasta el momento. De esta forma se ha sintetizado y valorado la calidad de la evidencia y se han elaborado recomendaciones en base a esta. Según este documento los niños y adolescentes se contagian con menos frecuencia, a menudo presentan una menor carga viral y sufren síntomas más leves de la COVID-19. Estas son las conclusiones que se confirman un año después.

Resultados de la COVID en menores

En concreto, se afirma que la COVID en menores de 18 años representa entre el 0,8 y el 2,1 por ciento. Asimismo, la presencia de virus en vías respiratorias superiores es inferior a la de la población general. Por su parte, los recién nacidos de entre uno y tres meses de edad presentan un mayor riesgo de ingreso hospitalario, más en el caso de niños prematuros o con inmunodeficiencias.

En cuanto a los síntomas, lo más sugestivo es la combinación de falta de olfato o gusto y la presencia de vómitos y cefalea. Sin embargo, en pacientes pediátricos con COVID-19 atendidos en urgencias/hospital, la fiebre es el síntoma más frecuente.

Ante esta evidencia, se recomienda el uso de mascarilla siguiendo las normas vigentes en la actualidad: obligatorio para mayores de seis años y recomendado de tres a cinco años. No se recomienda el cierre de colegios y escuelas infantiles como medida de prevención para disminuir la incidencia y gravedad de la COVID-19 en la población general.