Ante la alerta por el aumento de casos de hepatitis agudas en niños, las sociedades de pediatría han querido emitir un comunicado conjunto. El mismo explican que las sociedades científicas están siguiendo de manera exhaustiva las novedades que sobre el aumento de casos de hepatitis agudas en niños. Sin embargo, insisten en que, a día de hoy, no se ha identificado una causa única que justifique el aumento de casos que algunos centros han experimentado.

Así, por un lado, piden cautela y serenidad a la población y a la opinión pública. No obstante, no hay, a día de hoy, una hipótesis fiable que haga pensar en un crecimiento importante del número de nuevos casos.  Pese a ello, piden los profesionales implicados en la Atención Pediátrica extremen su vigilancia ante la posible aparición de nuevos casos de hepatitis agudas en niños. Especialmente, de cara a poder establecer un diagnóstico y tratamiento adecuados, así como registrar y comunicar los mismos.

En cuanto a las hepatitis en niños, las causas infecciosas y, dentro de estas, las víricas, son las más comunes. Pese a ello, no hay que olvidar las causas tóxicas, como el uso de fármacos o hierbas medicinales, o las inmunológicas. También puede haber causas crónicas originadas por enfermedades metabólicas o genéticas.

Claves de las hepatitis agudas en niños

También explican que la alteración de las pruebas de función hepática es un fenómeno relativamente frecuente en una serie de enfermedades comunes en la infancia. Es el caso de los procesos infecciosos. En la mayoría de estos casos, la afectación hepática es leve y autolimitada. Por ello, la aparición de casos de hepatitis agudas graves y complicadas es un fenómeno habitualmente poco frecuente.

En circunstancias normales, lo más habitual es que las hepatitis cursen con pocos síntomas o con síntomas generales. Entre ellos, el cansancio marcado, dolor abdominal, náuseas, vómitos o diarrea. Los síntomas más específicos de hepatitis son la ictericia, que es la coloración amarilla de piel y mucosas; la coluria, que es la coloración oscura de la orina; o incluso la acolia, que son deposiciones de color muy claro. También se puede presentar picor en la piel. Ante la aparición de alguno de estos signos, se aconseja acudir a un centro médico para ser evaluado por un pediatra.

En concreto, firman esta comuncado: la Sociedad de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (SEGHNP), la Sociedad Española de Infectología Pediátrica (SEIP) y la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría (SEUP), junto con la Asociación Española de Pediatría (AEP).