Los nuevos hallazgos, publicados en Nature Medicine, proporcionan datos sobre qué pacientes podrían ser tratados de forma segura con terapias más leves, como la cirugía sola, y cuáles pueden necesitar tratamientos adicionales, incluida la quimioterapia. Los descubrimientos también podrían ayudar a los investigadores a desarrollar tratamientos para las formas más agresivas de cáncer de pulmón.

Alrededor de 47.000 personas son diagnosticadas con cáncer de pulmón en el Reino Unido cada año y menos de uno de cada cinco sobrevive durante cinco años o más. Los investigadores creen que una razón clave por la que tan pocas personas sobreviven al cáncer de pulmón es que las células tumorales evolucionan rápidamente, desarrollando resistencia a los tratamientos actuales y evadiendo el sistema inmunológico del organismo.

El estudio TRACERx del Cancer Research UK, que involucra a más de 750 pacientes de 13 hospitales del Reino Unido, está examinando cómo evolucionan y se propagan las células de cáncer de pulmón a través de la sangre, así como cómo responde el sistema inmunitario.

En el primero de los nuevos estudios, la profesora Caroline Dive, del Instituto de Investigación del Cáncer del Reino Unido y su equipo, querían averiguar si sería posible predecir qué cáncer de pulmón volvería después del tratamiento. Justo antes de la cirugía para extirpar tumores de pulmón, el equipo tomó muestras de la sangre de los pacientes. Buscaron en las muestras de sangre células cancerosas que habían escapado del tumor y observaron el número y los tipos de estas células.

“Supervisamos a los pacientes durante hasta cuatro años y descubrimos que aquellos con la mayor cantidad de células tumorales en sus muestras de sangre tomadas del sitio del tumor también eran los que tenían más probabilidades de sufrir una recurrencia”, explica la doctora.

“Al observar a un paciente individual que desafortunadamente su cáncer reapareció y se propagó diez meses después de la cirugía, pudimos identificar la posible causa, prosigue. Rastreamos el origen del tumor secundario a células particulares que escapaban a la sangre desde el tumor primario en el momento de la cirugía”.

El segundo estudio fue realizado por Dhruva Biswas, investigador del Instituto Francis Crick y Charles Swanton del Instituto del Cáncer University College de Londres (UCL).

Estudiaron muestras de tumores de pulmón y encontraron signos de qué tipos de cáncer tenían más probabilidades de regresar después del tratamiento, independientemente de las medidas clínicas como el tamaño o la etapa.
Los médicos ya usan biopsias individuales tomadas de tumores en el punto de diagnóstico para ayudar a seleccionar el mejor plan de tratamiento para cada paciente. Sin embargo, investigaciones anteriores han demostrado que los tumores de pulmón son genéticamente inestables y evolucionan con el tiempo.

Esta evolución significa que las poblaciones de células cancerosas dentro de un tumor individual pueden diferir en diferentes partes y de una biopsia a otra, lo que limita la capacidad del médico para proporcionar a los pacientes un pronóstico preciso.

“Para superar este problema, hemos desarrollado una nueva técnica llamada ORACLE, explica Biswas, utiliza nuestro conocimiento de la evolución del tumor para buscar características genéticas estables que podamos encontrar en todo el tumor. Esto se combina con un algoritmo de aprendizaje automático para identificar características que predicen cuán agresivo es probable que sea un tumor”.

“Estas características podrían detectarse sin importar qué parte del tumor se muestree para la prueba, lo que significa que podrían ser una guía más precisa para predecir el resultado clínico futuro para los pacientes”, añade.

El profesor Benny Chain, del UCL, y su equipo llevaron a cabo el tercer estudio, centrándose en el sistema inmunitario de los pacientes con cáncer de pulmón. Una vez más observando las biopsias tumorales, el equipo descubrió que las células T estaban agrupadas entre las células cancerosas.

Esto sugiere que el sistema inmunitario de los pacientes estaba reconociendo y tratando de combatir el cáncer. También analizaron estas células para ver qué era único acerca de las que podían reconocer el cáncer.

“Cada tumor pulmonar está compuesto por una mezcla de diferentes células cancerosas, lo que sospechamos está ayudando al cáncer de pulmón a confundir nuestro sistema inmunológico y, por lo tanto, crecer más rápidamente, señala el profesor Chain. Sin embargo, nuestra investigación muestra que las células T aún pueden detectar células cancerosas.

“Ahora creemos que observar las células T de un paciente en acción contra el cáncer de pulmón podría darnos pistas sobre cómo está funcionando un tratamiento para ese paciente individual. Nuestra investigación también sugiere la posibilidad de que grupos específicos de células T de los pacientes puedan aislarse y adaptado para ayudar a tratar su tumor de manera más efectiva”, apunta.

El profesor Charles Swanton, jefe clínico del Cancer Research UK, que lidera el proyecto TRACERx, añade que “la investigación ha demostrado que el cáncer de pulmón es una enfermedad extremadamente complicada con un mosaico de diferentes células que componen cada tumor individual. Creemos que entender esta variación, cómo se producen estas diferentes células y cómo la inmunidad detecta esta variación sistema será clave para mejorar la supervivencia del cáncer de pulmón”, señala.

“Gracias a estos hallazgos, sabemos mucho más sobre cómo el cáncer de pulmón cambia, se propaga y evade el tratamiento. A medida que nuestra colaboración continúa, desarrollaremos estos descubrimientos y, en última instancia, desarrollaremos pruebas para guiar y mejorar la forma en que se trata el cáncer de pulmón en el futuro”, avanza.