Una vez que se ha mejorado los datos de supervivencia gracias al tratamiento oncológico, cada vez se presta más atención en cómo este impacta en la calidad de vida de los pacientes. Esto también incluye la esfera sexual.

En este sentido contar con especialistas en esta área puede ser de gran ayuda a la hora de afrontar efectos secundarios derivados de los tratamientos como el cambio en la imagen corporal, el descenso en los niveles hormonales o la pérdida del deseo sexual. Así lo afirma María Fernández Chereguini, del Servicio de Ginecología Oncológica de MD Anderson Cancer Center Madrid.

No obstante, la experta recuerda que la esfera sexual tiene su importancia en la salud. “Las relaciones sexuales ayudan a controlar el dolor por su efecto analgésico, y permiten un mejor descanso nocturno, lo que va a ayudar a que el paciente se recupere mejor”, Fernández Chereguini.

Problemas sexuales derivados del tratamiento oncológico

El tratamiento oncológico puede provocar efectos secundarios que impacten en la esfera sexual. Es el caso del cansancio, caída del cabello, problemas en la boca, la lengua y la garganta como úlceras (llagas) y dolor al tragar.

También hay cambios en el estado de ánimo y la función sexual. Además, en el caso de las mujeres “se puede producir una disminución o fallo del funcionamiento de los ovarios y con ello una menopausia precoz”, según la experta. Esto conlleva un descenso más o menos brusco de los niveles hormonales. Los mismos derivan en efectos negativos a nivel de salud vagina, como mayor sequedad, pérdida de trofismo vaginal o menor lubricación). A nivel corporal pueden producirse cambios en la silueta, con pérdida de la firmeza de los tejidos o aumento de peso. También hay efectos a nivel emocional que pueden contribuir a la pérdida de libido o deseo sexual.

En el caso de la cirugía, las mujeres pueden presentar cambios corporales. Por ejemplo, la presencia de cicatrices, tanto abdominales como en las mamas en el caso de las mastectomías, que también pueden causar problemas que afecten a su vida sexual. “La dificultad de alcanzar el orgasmo, la percepción distorsionada del cuerpo y la sensación de sentirse mutiladas, son algunos de estos problemas”, explica la ginecóloga. Por ello, la atención psicológica puede ser de gran ayuda para mejorar la comunicación con la familia, los amigos y el equipo médico.