La detección, diagnóstico, tratamiento y seguimiento de nuevos casos son algunas de las nuevas responsabilidades que la Atención Primaria, en coordinación con la Salud Pública, va a tener que asumir en el proceso de desescalada. Es por ello que la Comisión Asesora COVID-19-OMC, puesta en marcha por el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM), ha hecho público su 3º Informe, en este caso sobre el papel de la Atención Primaria, y su necesidad de mejorar sus dotaciones tecnológicas.

En este sentido, se considera que, actualmente, todos los Servicios de Salud tienen claro que la AP debe adquirir un papel protagonista en la fase de desescalada, a pesar de encontrarse en una situación de precariedad de recursos, especialmente humanos, aunque también materiales, como consecuencia del abandono que ha venido padeciendo en las dos últimas décadas.

Por ello, se hacen una serie de propuestas, entre las que destaca la evidente necesidad de dotar a este ámbito asistencial a muy corto plazo de nuevos recursos humanos y tecnológicos para la teleasistencia, con el fin de que pueda cumplir adecuadamente estos objetivos, así como dotar a cada centro de salud de una persona dedicada al “rastreo” epidemiológico.

Asimismo, se asegura que es preciso continuar buscando un equilibrio mejor entre la necesaria coordinación vertical (Gerencia del Área de Salud y Hospital, Consejería de Sanidad, Ministerio de Sanidad) y la imprescindible autonomía de gestión de cada centro y equipo, que les permitirá optimizar la adaptación de su organización y actividades a las necesidades y características de su zona básica de salud, para conseguir proporcionar a su población una atención segura y de calidad. En un segundo apartado se hacen unas breves consideraciones sobre algunos de los retos y cambios que tiene pendientes la Atención Primaria.

Propuestas concretas

Además de estas líneas generales, y de las dotaciones tecnológicas, el documento recoge propuestas concretas como: priorizar la seguridad de personal y pacientes, con protección y autoprotección: limitando el aforo; organizando y gestionando las zonas de espera exteriores e interiores; rediseñar la accesibilidad al Centro de Salud, potenciando las Unidades Administrativas, reforzando su personal, aportando líneas telefónicas y teléfonos móviles, instalando aplicaciones, y posibilitando que lideren la gestión de flujos y la distribución de peticiones de asistencia; o reducir cargas burocráticas, profundizando las experiencias de simplificación de las bajas laborales, de la gestión de la prescripción por receta electrónica, y de consultas electrónicas con el Hospital de referencia, entre otras.