Los programas de trasplante pulmonar redujeron su actividad un 20 por ciento en 2020 en comparación con 2019. Así lo ha indicado la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Pediátrica (SEPAR). Esta sociedad científica considera que este descenso se debe a los efectos del virus SARS-CoV-2 sobre las unidades de cuidados intensivos durante la primera ola de la pandemia.

“A pesar de las múltiples dificultades”, ha indicado la SEPAR, durante 2020 se han realizado en España 4.225 trasplantes de órganos. Corresponde a una tasa de 93,3 por millón de población (p.m.p). En concreto, 336 pacientes recibieron un trasplante pulmonar en uno de los siete centros españoles que realizan esta intervención. Esto supone una reducción del 20 por ciento con respecto a 2019. Los responsables de la sociedad científica han señalado que 615 pacientes han formado parte de la lista de espera durante el año pasado.

Vacunación COVID-19

Respecto a la vacunación contra la COVID-19, la SEPAR ha comentado que “es necesario acelerar los programas de vacunación para los pacientes trasplantados de órgano sólido. Deben tener prioridad los pacientes trasplantados pulmonares, que son los que mayor morbimortalidad tienen”.

Por otro lado, la Sociedad Española de Neumología ha reivindicado “el arduo trabajo de los equipos multidisciplinares que los conforman sin excepción”. “En muchos casos han afrontado al mismo tiempo la atención clínica a los afectados por la pandemia COVID-19”.

Los programas de trasplante pulmonar

José M. Cifrián es neumólogo y miembro del Área de Técnicas y Trasplantes de la SEPAR. Según ha comentado, “el descenso de la actividad de los programas de trasplante y más concretamente del programa de trasplante pulmonar se produjo de marzo a mayo de 2020. Hasta este momento, la donación y el trasplante pulmonar mantenían, al igual que otros órganos, un ritmo ascendente”.

“La pandemia produjo una sobrecarga brutal del sistema sanitario, sobre todo EN las UCI. Han atendido a los pacientes con COVID-19. También han tenido que atender la seguridad de los pacientes y la preocupación por el impacto que la infección pudiera tener en los receptores de trasplante”, ha añadido Cifrián.