Son muchos los debates surgido en torno a por qué España es uno de los países con las cifras más preocupantes en la pandemia por coronavirus. Si bien todavía son muchos los matices y las incógnitas por resolver hay una cuestión que parece clara: la Sanidad no estaba preparada y es necesario hacer un blindaje de la misma para evitar repetir la situación.

Más allá del hecho de que esta pandemia haya supuesto un problema para todos los sistemas sanitarios, los profesionales afirman que la Sanidad española sufría de los recortes de la pasada crisis, especialmente en zonas tan afectadas como la Comunidad de Madrid. Para evitar que esto vuelva a suceder, y para hacer frente a las listas de espera en atención especializada y atención quirúrgica que se avecinan tras haber tenido a todo el personal centrado en su mayoría en atender la pandemia, los sanitarios han sido llamados a concentrarse este lunes frente a las puertas de los hospitales públicos, siempre manteniendo la distancia de seguridad y llevando sus mascarillas.

Inicialmente, estas concentraciones se han convocado en la Comunidad de Madrid en los hospitales La Paz, Ramón y Cajal, 12 de Octubre, Puerta de Hierro, Gregorio Marañón, Hospital de Getafe, Hospital de Móstoles, Hospital Clínico San Carlos, Hospital del Henares, Hospital de La Princesa, Hospital Príncipe de Asturias, Hospital Infanta Sofía, Severo Ochoa, centros de salud y residencias.

La convocatoria ha surgido de la plataforma ‘Sanitarios Necesarios’ y dice querer desvincularse de cualquier sindicato o partido político. Se trata de un blindaje de la Sanidad para el bien de los profesionales, pero sobre todo de los pacientes.  La hora se ha elegido precisamente para recordar los aplausos sanitarios a las 20h, como una hora muy simbólica, pero en ningún momento se ha pedido concentrarse a los ciudadanos.

“Con esta iniciativa queremos que nos pongan cara, recordar que no somos números”, expone Pilar Grande, enfermera del Hospital Gregorio Marañón. Para ello, el objetivo ha sido que la concentración sea de apenas unos minutos, que fuera un movimiento exclusivamente sanitario y que el objetivo fuera sencillo: “dejar claro que la Sanidad Pública está muy adelgazada, muy desgatada”. Tanto que las costuras saltaron no en el pico de la curva, sino ya en las primeras semanas de la pandemia. “Hay que estar preparados no solo por si hubiera un repunte, sino al día a día, y los profesionales estamos agotados”.

Un blindaje de la Sanidad Pública

No se quiere hacer un listado de cosas por hacer, sino un listado de carencias: de personal, de recursos, de capacidad real para atender una crisis sanitaria. Para ello las reclamas que recogen en su manifiesto son principalmente dos: mejorar la Sanidad Pública y contar con más profesionales para ello.

“Pedimos blindar la Sanidad Pública”, resume Laura Castillo, enfermera eventual de la UCI del Hospital 12 de Octubre. No especifican si para ello es necesario un cambio en la financiación, pero sí “evitar los recortes y la privatización”, ya que el problema no es solo el dinero que entra, sino a qué partidas se destina.

Por otra parte, se pide “que los 10.000 refuerzos que se han cogido para el refuerzo del COVID-19 se queden”, porque pese a las declaraciones, la realidad es que “muchísima gente ya ha cesado”. Eso sí, matizan que estas contrataciones deben realizarse con transparencia y respetando los criterios de la bolsa de empleo, para que no surjan discriminaciones. “Queremos que se queden, pero reforzando la Atención Primaria y para recortar las listas de espera”, sobre todo en la Comunidad de Madrid.

A nivel nacional “la Sanidad Pública debe reforzarse y permanecer así, no solo ante un posible rebrote, sino porque los recortes de los últimos años en todas las CC. AA. se han hecho notar y tenemos que alcanzar las cifras europeas”.

De hecho, no se trata de reforzar de cualquier manera, como se hizo en plena crisis, cuando profesionales de Atención Primaria o de atención escolar tuvieron que enfrentarse a respiradores, hemofiltros y bolmas de perfusión. Se trata de contar con personal especializado en cada servicio, y que el mismo cuente con cierta estabilidad laboral. “Si cada día estoy en un servicio diferente, no tengo tiempo para aprender ni para asimilar, y eso repercute en la salud del paciente”, insiste Laura Castillo.

¿Y por qué ahora es el momento? “Porque vemos que estamos volviendo a la normalidad de hace unos meses, con pocos recursos, con pocos sanitarios. Volvemos con muchos pacientes de COVID aun en UCI, pero además con una lista quirúrgica importante, mientras estamos con lo mismo, o peor, porque los pocos que quedamos estamos agotados”, concluye por su parte Pilar Grande.