Los secadores de aire de alta velocidad no solo dejan más contaminación en las manos mal lavadas en comparación con las toallas de papel, sino que durante el secado de las manos también pueden propagar gérmenes en la ropa y, en última instancia, transferir más bacterias a otras superficies, según un estudio publicado en ‘Infection Control & Hospital Epidemiology’, la revista de la Sociedad de Epidemiología Sanitaria de América.

Para comprender mejor el impacto del secado de manos en la higiene de las manos, los investigadores realizaron un experimento para aprender el papel de los diferentes métodos de secado de manos en la propagación de gérmenes de las manos mal lavadas más allá del baño.

Mayor transferencia microbiana

Para el estudio, los voluntarios desinfectaron sus manos con un desinfectante de alcohol al 70%, las sumergieron en una solución viral inofensiva, las sacudieron y luego las secaron con un secador de aire o toallas de papel.

En promedio, los niveles de contaminación de las superficies que los voluntarios tocaron con las manos fueron 10 veces más altos después de secarlas con un secador de aire que con toallas de papel.

Los investigadores también vieron una mayor transferencia microbiana cuando los voluntarios usaron el secador de aire. La transferencia de microbios a la ropa de los voluntarios después de usar el secador de aire también contribuyó a la propagación de gérmenes.

El estudio se realizó en un entorno de atención médica y tiene lecciones importantes para las instituciones de salud que todavía tienen secadores de aire de alta velocidad en los baños, pero los resultados también son relevantes para los baños públicos con mucho tráfico.