El uso de las medidas de calidad de vida en la práctica clínica y la evaluación de la atención sanitaria ha sido el centro del debate de la VIII Jornada Centro Nacional de Epidemiología – Sociedad Española de Epidemiología. Durante la misma, se ha llegado a la conclusión de que utilizar sistemas de medición de la calidad de vida en el sistema sanitario puede mejorar el diagnóstico y el seguimiento de las enfermedades, determinar cuáles son las necesidades de la población y planificar los servicios de salud, además de evaluar la calidad de los servicios de salud.

En esta línea, era especialmente relevante la participación de José María Valderas, líder en el desarrollo de indicadores del funcionamiento del sistema de salud, basados en información proporcionada por los pacientes, para la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y coordinador del grupo de trabajo de International Consortium for Health Outcomes Measurement (ICHOM) para la definición de un conjunto mínimo de datos de salud para la población general.

El experto, aportaba en este foro que “medir la salud hay que medir la calidad de vida de las personas”.  Según Valderas, el modelo actual, cíclico y de equipo multidisciplinar “ya no funciona y se necesitan distintos equipos multidisciplinares para hacer frente a la complejidad de los pacientes con enfermedades infecciosas, crónicas o a la multimorbilidad”.

Múltiples factores a valorar

En concreto, José María Valderas establecía que en el estado de salud de las personas intervienen múltiples factores. “El mero hecho de tener unos síntomas puede llevar a una persona a tener una percepción peor de su salud. Junto a los síntomas de un paciente es necesario valorar el estado funcional, cognitivo y afectivo. Preguntar a una persona por la frecuencia de sus síntomas, la intensidad, la preocupación que le produce o su grado de satisfacción puede ayudar a medir la calidad de vida relacionada con la salud, pero todo esto no está considerado de manera explícita en los modelos actuales”.

Por último, el experto ha recordado que hablar de salud es conocer el bienestar físico, mental y social, no solo es la ausencia de enfermedad. “Cambiar la manera de trabajar, utilizar sistemas de medición puede ayudar a priorizar necesidades y a conocer el estado de salud futuro, qué tiene una persona y qué potencial tiene de estar sano dentro de una semana o dentro de un año”, ha concluido.