El equipo de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Madrid ha conseguido realizar con éxito el primer trasplante de corazón procedente de un donante en muerte circulatoria en España.  Este anuncio ha supuesto no solo salvar la vida de un paciente, sino también abrir la puerta a un tipo de trasplantes que vuelve a poner a la Medicina Intensiva española a la vanguardia europea.

Hay que recordar que tradicionalmente, los trasplantes de corazón provienen de donantes en muerte cerebral. En cambio, la donación después de muerte circulatoria tiene lugar una vez el corazón ha dejado de latir y la muerte del paciente ha sido declarada. En este proceso, se ha demostrado importante el uso de la ECMO (oxigenación por membrana extracorpórea), una técnica extracorpórea para proporcionar soporte cardíaco y respiratorio.

El desarrollo de esta técnica permitirá aumentar la disponibilidad de corazones para trasplantes entre un 5 y un 10 por ciento en España. Este tipo de trasplante tiene identificado un perfil de donante: menores de 45 años con una buena función ventricular. En cuanto a los receptores, se establecen las mismas condiciones que ya existen para los que reciben corazones de donantes en muerte encefálica.

Otro hito es el hecho de que España se ha convertido en el tercer país de Europa en realizar con éxito este tipo de trasplante, tras Reino Unido (el país pionero, junto a Australia) y Bélgica; y el quinto del mundo, tras el caso publicado en Estados Unidos el pasado diciembre. “Es un gran paso para la Medicina Intensiva española porque nuestro modelo de donación y trasplante se sustenta en la figura del coordinador de trasplantes, que en la mayoría de los casos es un intensivista”, exponía Juan José Rubio Muñoz, coordinador del Grupo de Trabajo de Trasplantes de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC).

Una técnica por desarrollar

Respecto a la propia técnica en sí misma, los expertos explican que consiste en extraer el corazón una vez fallecido el paciente, colocarlo en una máquina de recuperación y preservación ex vivo, evaluarlo y trasplantarlo si procede. “En nuestro caso, como se hizo también en Bélgica, hemos utilizado una ECMO para recuperar el corazón in situ (sin extraer) y, una vez recuperado y valorada su buena función, lo hemos explantado y trasplantado en el receptor”, aclaraba Marina Pérez Redondo, miembro del Grupo de Trabajo de Trasplantes de la SEMICYUC, coordinadora de Trasplantes del Hospital Universitario Puerta de Hierro.

Desde SEMICYUC confían en que el desarrollo de esta técnica despeje cuestiones, cuya respuesta aún necesita de una mayor investigación, como determinar un límite de edad de los donantes o si es posible trasplantar corazones con tiempos de isquemia fría largos, es decir, si es posible enviar corazones a hospitales alejados.