La doctora Elizabeth Araceli Estrada Gómez, oncóloga pediatra y médica adscrito al servicio de Oncología pediátrica del Centro Médico S.XXI del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), habla para El Médico Interactivo México sobre los tumores gonadales que, aunque no son tan frecuentes, ya que solo representan del 3 al 5% de todos los tumores malignos en la etapa pediátrica, es importante la sospecha clínica desde el primer contacto.

“En el caso de los tumores testiculares no representan un problema importante, ya que se presentan como un crecimiento testicular indoloro y asimétrico que debería ser detectado inicialmente por los padres y posteriormente por cualquier médico de primer contacto que a su vez debe referir con un tercer nivel de atención para comenzar el abordaje diagnóstico y en el caso de los tumores ováricos el principal síntoma será el dolor abdominal y el volumen a nivel pélvico. Estos serían los datos clínicos que nos pudieran alertar de la presencia de un tumor”, señala la especialista.

En el contexto de la detección oportuna, el médico de primer contacto, es decir, médico familiar o pediatra, debe estar capacitado para detectar estas señales de alerta. “De manera inicial, se deben hacer estudios de imagen, idealmente debieran hacerse los marcadores tumorales,  como el alfafetoproteína y la fracción beta de gonadotropina coriónica humana, esta última es la de mayor disponibilidad y que son de suma utilidad”, apunta.

Es importante mencionar, señala, que hay un pico de incidencia en el primer y segundo año de vida en cuanto a los tumores de senos endodérmicos o los teratomas que son muy frecuentes. “Después de esta edad, la incidencia disminuye, pero alcanza otro pico aproximadamente entre los 12 años de edad, es decir, cuando comienza la adolescencia. En este punto, los tumores, por ejemplo, del tipo del seminoma son más frecuentes. En el caso de las niñas no hay este tipo de picos de incidencia”.

“Los tumores gonadales pediátricos tienen muy buen pronóstico de sobrevida. Esta data de un 90% siempre y cuando se diagnostique en estadíos tempranos de la enfermedad y de la histología, los tumores de células germinales son muy quimiosensibles hasta en estadíos avanzados, por lo cual la curación se encuentra en un 84% hasta en etapas metastásicas. Los únicos que son de peor pronóstico son los coriocarcinoma o coriocarcinoma embrionario, pero aún así se curan bastante bien”, explica.

“Más de la mitad de los pacientes son diagnosticados en etapas 3 o 4. La idea es trabajar para lograr un diagnóstico temprano, en los casos de las etapas 1 y 2, el tratamiento se limita a un procedimiento quirúrgico y observación sin necesidad de quimioterapia, esto evitaría la toxicidad en los pacientes”, comenta, y añade: “Los síntomas que se relacionan fácilmente con etapas avanzadas o metastásicas son la disnea del sueño, tos, dolor abdominal, del 15 al 25 por ciento de los tumores van a poder asociarse con hidrocele y el 21 por ciento a hernias inguinales, por lo tanto, al detectar un incremento de volumen testicular con sospecha de histología benigna, no se debe descartarse el pronóstico de tumor testicular hasta completar los estudios de valoración.