El herpes zóster está originado por el mismo virus que la varicela (virus varicela-zóster). Mientras que la varicela es la fase aguda de la infección, el herpes zóster representa una reactivación de la fase de latencia. Es por ello que se estima que, en España, más del 90 por ciento de las personas adultas han contraído alguna vez el virus varicela-zóster, por lo que pueden desarrollar herpes zóster. De ahí la importancia de vacunar contra el herpes zóster.

No obstante, vacunar contra el herpes zóster disminuye la probabilidad de contraerlo en un 97 por ciento en las personas de entre 50 y 69 años y un 91 por ciento en aquellas de más de 70 años. Actualmente, vacunar contra el herpes zóster es clave en inmunodeprimidos. También en aquellos que se hayan contagiado previamente y presenten factores de riesgo y en personas mayores. Sin embargo, hasta el momento, en España solo era posible la vacunación en inmunodeprimidos (en nueve comunidades autónomas).  No obstante, como advierte Luis Fernández-Vega Cueto-Felgueroso, oftalmólogo de la Unidad de Córnea y Cristalino del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, las personas con un sistema inmune debilitado las consecuencias de esta afección pueden ser muy graves, incluso crónicas.  De hecho, el virus del herpes es la primera causa de ceguera corneal.

Ahora, la Comunidad de Madrid ha comenzado a vacunar también a los mayores de 65 años. Esto la convierte en la primera región española que inmuniza a este sector de la población.

Vacunar contra el herpes zóster

El virus del herpes zóster, considerado primera causa de ceguera corneal, puede aparecer en la zona periocular (piel de los párpados), así como afectar al ojo y producir alteraciones en diferentes zonas oculares. A este respecto, el oftalmólogo advierte que “es imprescindible que con la aparición de los primeros síntomas acudan inmediatamente a un centro oftalmológico”.

En cuanto al tratamiento, este ha de ser individualizado y permite que se controle. Por lo general, consiste en antivirales específicos contra los herpes virus, así como en otros fármacos indicados por el oftalmólogo en determinados momentos del proceso. Además, se debe cuidar la superficie ocular con lágrimas artificiales, así como llevar una rutina de higiene, puesto que se puede contagiar fácilmente a través del contacto físico.

Además de a la córnea, este virus también puede provocar problemas en la conjuntiva, inflamación en la retina (denominada retinitis) e inflamación intraocular (uveítis). Esta última puede ocasionar cataratas o glaucoma como efectos secundarios. Es por ello que vacunar contra el herpes zóster resulta muy importante en la edad adulta.