El tratamiento de las agudizaciones de los pacientes con Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) que acuden al servicio de Urgencias se debe centrar en función del nivel de gravedad. A partir de esa premisa, el tratamiento puede variar desde un ajuste de su tratamiento broncodilatador hasta oxigenoterapia o antibioterapia si fuera necesario.

La EPOC es un proceso de alta prevalencia, elevada mortalidad y gran impacto socioeconómico que es preciso mantener bajo control. Cuando se producen reagudizaciones es necesario ajustar el tratamiento a cada situación. El doctor Alex Reyes Castillo, facultativo del Hospital HLA Mediterráneo, en Almería, destaca cuatro niveles en ese abordaje terapéutico.

Un tratamiento ambulatorio con reajuste de su tratamiento broncodilatador y prescripción de antibiótico si lo precisa en el nivel más leve. Mientras que para los casos moderados considera un tratamiento con broncodilatadores de acción corta, corticoides por vía oral y también antibióticos si hubiera signos de sobreinfección bacteriana.

Para los pacientes graves, el tratamiento sería hospitalario y con oxigenoterapia para saturaciones de entre 88-92%, broncodilatadores de acción corta más corticoides inhalados (pMDI con cámara de inhalación o nebulizadores, si hipercapnia los nebulizadores con oxígeno a alto flujo empeoran la hipercapnia) o corticoides sistémicos IV, subraya el especialista. “Y antibioterapia IV si hay clínica infecciosa y antecedentes de aislamientos microbiológicos y ajuste de tratamiento de las comorbilidades”, añade.

Pruebas complementarias

Antes de establecer ese tratamiento, es importante poder valorar la gravedad de la agudización. Para ello, además de una buena anamnesis, existen una serie de pruebas complementarias que pueden ayudar a estratificar el riesgo y comenzar con el tratamiento más adecuado en cada caso.

Entre las principales pruebas que se suelen realizar en estos casos, el doctor Francisco Espínola González, facultativo en el Hospital de Poniente, en El Ejido (Almería), habla de la radiografía de tórax, la ecografía pulmonar, “un gold standard para observar consolidaciones pulmonares, derrames, neumotórax”, un uroanálisis con antigenuria, un cultivo de esputo y un panel de pruebas serológicas que permita una detección rápida y precisa de los principales patógenos causantes de infecciones con una elevada  sensibilidad y especificidad globales.

Añade también, como pruebas necesarias, una analítica sanguínea para diferenciar el tipo de proceso, “imprescindible el hemograma y una bioquímica básica con PCR y procalcitonina”, y gasometría arterial para saber si se ha producido una insuficiencia respiratoria. “Gracias a la PAFIO2 podremos saber, a pesar de que los gases se hayan sacado con oxígeno, ante qué tipo de síndrome de distress respiratorio estamos y la gravedad del cuadro”, destaca.

La doctora Cristina Ortega Sabio, médica del Hospital de Poniente, en El Ejido (Almería), menciona también la pulsioximetría, la hematimetría con fórmula y recuento leucocitario y un electrocardiograma.

Oxigenoterapia domiciliaria

Una opción terapéutica para los pacientes con EPOC con reagudizaciones es la oxigenoterapia, cuyo objetivo es una saturación de entre el 88% y el 92% o una presión parcial arterial de oxígeno (Pa02) de 60-65 mmHg, “sin incrementar la presión parcial de anhídrido carbónico en más de 10 mmHg ni disminuir el pH por debajo de 7,3 para evitar el riesgo de encefalopatía hipercápnica”, especifica la doctora Ortega.

Los criterios para establecer la oxigenoterapia domiciliaria son pacientes que con el tratamiento optimizado presenten en situación basal una Pa02<55 mmHg o una Sat02< 88%. Pacientes con Pa02 entre 56-59 mmHg o Sat02 89% acompañada de hipertensión pulmonar, policitemia (hematocrito >55%) o signos de insuficiencia cardiaca derecha. Y también se podría valorar en pacientes con Pa02>60 mmHg, pero con desaturaciones durante el ejercicio o el sueño, resume el doctor Espínola.

“Si en el momento del alta hospitalaria se prescribe oxígeno domiciliario, se realiza mediante concentrador de oxígeno”, resalta Ortega.

Asimismo, añade que el médico de Atención Primaria debe revisar la necesidad de continuar con la oxigenoterapia. “Si se observa una Sp02>92% puede retirarse, y por el contrario, se mantiene si entre las semanas 8 y 12 la Sp02 es igual o inferior a 91%”, destaca la experta y recuerda que la prescripción de oxigenoterapia crónica domiciliaria debe realizarla el servicio de Neumología.

Ventilación mecánica no invasiva

En cuanto a la ventilación mecánica no invasiva (VMNI) es un tratamiento eficaz y de primera línea, añadido al tratamiento convencional, para los pacientes con EPOC y fracaso respiratorio. Gracias a esta terapia se puede disminuir el valor de PaCO2 y aumentar el del pH arterial, mejorar los síntomas derivados de la fatiga de los músculos respiratorios, reducir la estancia hospitalaria media, así como la necesidad de intubaciones, complicaciones y mortalidad, asevera el doctor Eduardo Paños Maturana, especialista en el Hospital Universitario Puerta del Mar, en Cádiz.

Está indicada en pacientes que presentan disnea intensa con una frecuencia respiratoria > 25 rpm y uso de musculatura accesoria y abdominal, así como en pacientes con acidosis respiratoria e hipercapnia.

Este especialista también destaca que si se da una parada respiratoria, una disnea grado IV y uso de musculatura accesoria, estupor o coma, agitación psicomotora no controlada, criterios de no indicación de VMNI o ausencia de respuesta a la misma con hipoxemia grave o acidosis intensa, u otras complicaciones como sepsis o alteraciones metabólicas, se debe contemplar la necesidad de ingresar al paciente en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores: Alex Reyes Castillo, Eduardo Paños Maturana, Francisco Espínola González, Germán Gálvez Santiago, Cristina Ortega Sabio, Gema del Castillo Abad y María Luisa Montero.