Redacción.- Más del 20 por ciento de los niños españoles tienen bocio y en algunos lugares de la geografía española hasta un 50 por ciento de las embarazadas presentan esta patología. Estos son algunos de los datos aportados durante el XLV Congreso Nacional de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) que se está celebrando en Cáceres hasta el 24 de mayo. Desde hace más de un siglo se conoce la importancia del yodo para prevenir el boco endémico, pero en los últimos años se han descrito una amplia variedad de efectos nocivos originado por su carencia como son lesiones cerebrales de fetos y lactantes, y retrasos en el desarrollo posterior del niño, entre otros, que se conocen globalmente como trastornos por déficit de yodo (TDY).

El doctor Luis Enríquez, presidente del Comité Organizador de esta XLV edición señala que se "ha querido hacer una importante llamada de atención sobre este problema de los trastornos por déficit de yodo en España y hacer una advertencia real sobre la existencia de bolsas de TDY en distintas áreas de nuestra geografía".

En el transcurso de este Congreso se celebrará una reunión entre expertos españoles y un grupo de trabajo de la UNICEF para analizar la situación en España de este problema y poder así trasladar a las Autoridades la información que permita definir los criterios de actuación a seguir de una manera coordinada a partir de este momento"."Aunque la mayoría de los niños que sufren estas carencias habitan en países subdesarrollados", según ha explicado el coordinador del Grupo de Trabajo de TDY de la SEEN, el doctor Francisco Cadórniga, perteneciente Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Central de Asturias en Oviedo, "todavía existen bolsas endémicas en países occidentales, como Alemania, España, Portugal, Italia y Grecia.

Refiriéndose concretamente al caso español, aclara el doctor Cadórniga que "el Ministerio de Sanidad promulgó un Real Decreto para la yodación de la sal, sin embargo, no elaboró otro que estableciese el consumo obligatorio de sal yodada. De ahí que en España haya todavía serios problemas de deficiencia de yodo. De hecho, en nuestro país existen TDY documentados en Galicia, Extremadura, Andalucía, Asturias, País Vasco, Castilla-León o Castilla-La Mancha, etc., si bien es previsible su existencia en otras áreas geográficas no estudiadas".

El presidente de la SEEN, el doctor Juan Soler, señala que "desde 1992 esta entidad científica viene realizando una importante labor de indagación e informativa a través del Grupo de Trabajo de los TDY. Sin embargo, existe una tendencia natural entre los profesionales de la Medicina y las Autoridades sanitarias a pensar que éste no es un problema de los países desarrollados." De los datos disponibles, se desprende la gran importancia que tiene en España incidir en el desarrollo de campañas de yodoprofilaxis mediante una adecuada información a la población general, pero también a los profesionales para que aconsejen adecuadamente a la población de mayor riesgo, integrada por niños, embarazadas y mujeres fértiles.

Yodación de la sal

Habitualmente la sal se yoda por métodos mecánicos: en seco, por goteo o rociamiento de yodato o yoduro potásico. La OMS recomienda el yodato potásico, ya que, aunque más caro, es más estable y resistente a la evaporación y la humedad. "Idealmente", señala el coordinador del Grupo de Trabajo de TDY "deben consumirse de 150 a 250 microgramos diarios en un promedio de 5 a 10 gramos de cloruro sódico, por lo que hay que lograr que haya entre 25 y 50 miligramos de yodo por kilo de sal".

"Sin embargo", advierte el presidente de la SEEN, "la aplicación de una medida tan sencilla choca con problemas como que la existencia de numerosos productores de sal a pequeña escala dificulta la adecuada aplicación de programas de yodación. Algunos de ellos, por ejemplo utilizan el yoduro antes que el yodato, por ser más barato o añaden una cantidad menor de la necesaria. De hecho suele haber variaciones inaceptables en la calidad de la sal yodada. De ahí la importancia de que las Autoridades sanitarias establezcan y mantengan mecanismos de vigilancia adecuados",