Redacción, Madrid.-Más de 300 millones de personas corren en la actualidad el riesgo de desarrollar diabetes, según un nuevo informe publicado en el Diabetes Atlas y presentado, recientemente, por la Federación Internacional de Diabetes (FID). Se calcula que alrededor de 314 millones de personas de todo el mundo, o, lo que es lo mismo, el 8,2 por ciento de la población adulta, tienen alteración de la tolerancia a la glucosa (ATG), estado que suele preceder a la diabetes.

"Ésta es la primera vez que se han recopilado datos mundiales sobre la alteración de la tolerancia a la glucosa," dijo George Alberti, presidente de la FID. "Estas cifras nos ofrecen un panorama más claro de lo que nos depara en el futuro la carga de la diabetes. y confirman que nos encaminamos hacia una de las mayores catástrofes sanitarias que el mundo haya visto jamás".

Las personas con alteración de la tolerancia a la glucosa corren un alto riesgo de evolucionar hacia la diabetes tipo 2 y de desarrollar una enfermedad cardiovascular. Alrededor del 70 por ciento de quienes tienen ATG suele evolucionar hasta desarrollar diabetes. Además, los cálculos indican que es de esperar que, para 2025, el número de personas con ATG dé un salto para alcanzar los 472 millones " 9 por ciento de la población adulta. "Las cifras de ATG se suman a la situación ya alarmante de la diabetes," comentó Alberti.

Alrededor de 194 millones de personas de todo el mundo, o el 5,1 por ciento de la población adulta, tienen diabetes y se espera que esta cifra crezca hasta llegar a los 333 millones (el 6,3 por ciento) para 2025, según las cifras del nuevo informe. Alrededor de dos tercios proceden de países en vías de desarrollo, en donde se espera que las cifras crezcan con rapidez.

"La carga social y económica de la enfermedad será intolerable si los gobiernos no se sientan a escuchar ya", dijo Alberti. "Sabemos que hasta un 25 por ciento de los gastos del sector de atención aguda de algunas comunidades debe dedicarse a la diabetes y sus complicaciones a largo plazo".

La diabetes tipo 2 suma entre un 85 a un 95 por ciento de todos los casos de diabetes de los países desarrollados y representa un porcentaje aún mayor en los países en vías de desarrollo. Es el resultado, en la mayoría de los países, de los rápidos cambios culturales y sociales, del envejecimiento de la población, el aumento de la urbanización, los cambios en la dieta, el descenso de la actividad física y de otros patrones poco saludables de estilo de vida y comportamiento. El cambio del estilo de vida es un fenómeno mundial que está teniendo lugar tanto en naciones desarrolladas como emergentes, en donde es más prevalente en áreas urbanas.

El riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 va también estrechamente vinculado a una creciente prevalencia de obesidad. Informes recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del Grupo de Trabajo Internacional para la Obesidad (IOTF " International Obesity Task Force) indican que alrededor del 58 por ciento de los casos de diabetes de todo el mundo se puede atribuir a un índice de masa corporal (IMC) por encima de los 21 kg/m2. Sin embargo, existen datos que nos hacen pensar que, en los países occidentales, alrededor del 90 por ciento de los casos de diabetes tipo 2 se puede atribuir al aumento de peso.

"Es preocupante observar que el mayor número de personas afectadas por la diabetes y la ATG se encuentra dentro del grupo de edad económicamente productivo, que va de los 40 a los 59 años," indicó Pierre Lefèbvre, presidente electo de la FID. Además, alrededor de un 10 por ciento más de mujeres que de hombres se ve afectado por la diabetes y alrededor de un 20 por ciento más de mujeres que de hombres tiene ATG.

Se ha observado también una nueva tendencia al alza en el número de casos de diabetes tipo 2 en niños en todo el mundo, viéndose afectados algunos a edades tan tempranas como los ocho años. Mientras que en el pasado la diabetes tipo 2 afectaba tan sólo a individuos de grupos de edad más avanzada, hoy se reconoce cada vez más que la diabetes tipo 2 en niños se está convirtiendo en un problema sanitario mundial de resultados potencialmente graves.

Estudios recientes han demostrado que en algunos casos la diabetes tipo 2 se puede prevenir con cambios de estilo de vida o con medicación. "Se nos acaba el tiempo", dijo Lefèbvre, "si no actuamos ahora para detener el aumento de la diabetes, existe un importante riesgo de que los gobiernos y los sistemas de seguridad social fracasen a la hora de asegurar una atención adecuada para los millones de personas que se verán afectadas en 2025".

"Además, al promover la prevención de la diabetes, nos aseguraremos de que esos millones que ya tienen diabetes no tengan que afrontar la pesadilla de sufrir una regresión de la calidad de la atención sanitaria que merecen mientras que, por otro lado, lo que es realmente necesario en muchas partes del mundo es mejorarla".