Redacción, Madrid.- De los 60.000 infartos que se producen al año en España, más del 40 por ciento de los pacientes mueren antes del llegar al hospital. En opinión de expertos, "si se supiera cómo actuar ante una parada cardíaca súbita se podrían salvar muchas vidas". Del mismo modo, más de 6.000 víctimas de muerte súbita cardíaca al año se podrían recuperar, gracias al desarrollo de sistemas de emergencia médica que acerquen a la víctima la tecnología necesaria para su atención en el sitio que tiene lugar la parada cardíaca.

En relación a ello, la Fundación Española del Corazón ha presentado, en Madrid, una nueva edición de la campaña "Aprende a salvar una vida", con el objetivo de informar y adiestrar a los universitarios en las maniobras básicas de resucitación cardiopulmonar que pueden salvar una vida.

Dicha Fundación ha insistido, al respecto, que los resultados en los países y ciudades donde ya se han llevada a cabo este tipo de campañas han mostrado supervivencias de hasta el 25-40 por ciento. "Esto supondría que en España se podrían recuperar mas de 6.000 víctimas de muerte súbita cardíaca todos los año", tal como se ha destacado.

Primera causa de mortalidad

Tal como se indica desde esta Fundación, las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la primera causa de mortalidad en los países industrializados y en España ocasionan más de 140.000 muertes al año. Un alto porcentaje de esta mortalidad es debido a un episodio de muerte súbita, que es la emergencia médica más grave.

Más del 90 por ciento de las muertes súbitas son de origen cardíaco. La muerte súbita cardíaca (MSC) se define como la muerte natural e inesperada debida a una causa cardíaca que ocurre en un corto período de tiempo, generalmente menos de una hora, desde el comienzo de los síntomas.

Se ha estimado que la incidencia de MSC en los países industrializados es de 1 por 1.000 habitantes / año. Ello supone que en Estados Unidos hay más de 300.000 muertes cardíacas repentinas, unas 250.000 en Europa occidental y en España al menos, 20.000 muertes súbitas cardíacas todos los años. Aunque nuestro país está muy por debajo de los países del norte de Europa y de los EE.UU. en cuanto a la incidencia de cardiopatía isquémica, esta enfermedad sigue siendo la más letal y es responsable de que los españoles sufran 60.000 infartos de miocardio todos los años.

Pese a que los avances en el tratamiento del infarto agudo de miocardio en los últimos años (disolución del trombo y reapertura de la arteria con un stent) han llegado a conseguir una reducción significativa de la mortalidad hospitalaria a cifras en torno a un 10 por ciento, esta importante reducción de la mortalidad tiene poco impacto cuando se analiza la mortalidad global de la enfermedad coronaria.

Así, de los 60.000 infartos que se producen todos los años en España, más del 40 por ciento mueren antes de llegar al hospital, por una muerte súbita. En el 70-80 por ciento de los casos la causa responsable de la MSC es una muerte eléctrica por arritmias ventriculares letales, especialmente la Fibrilación Ventricular (FV) que es una arritmia maligna que produce una contracción desorganizada e ineficaz del corazón que lleva a la pérdida de la conciencia en pocos segundos y a la muerte por una parada cardiorrespiratoria (PCR) en pocos minutos si no se resuelve esta situación adecuadamente.

"Cadena de supervivencia"

La "cadena de supervivencia" es la secuencia de acciones que, si se llevan a cabo, tal como se indica desde la Fundación Española del Corazón, permiten la supervivencia de un número significativo de personas con muerte súbita cardíaca. Tiene cuatro eslabones que deben funcionar a la perfección: reconocimiento de la víctima y llamada rápida para activar los sistemas de emergencia. resucitación cardiopulmonar básica. desfibrilación precoz. y soporte vital avanzado por un equipo sanitario.

Asimismo, el protocolo de actuación recomendado, ante la sospecha de un infarto agudo de miocardio, es llamar inmediatamente a los servicios de urgencias (112, 061, ") y mientras se espera su llegada administrar un comprimido de aspirina, intentar tranquilizar al enfermo, sin dejarlo solo en ningún momento y vigilar su respiración y su nivel de consciencia.