Los expertos están más cerca de controlar la gravedad de una reacción anafiláctica, según un estudio de la Universidad de Barcelona y del IDIBAPS. Los autores han analizado la mutación de un gen detectado en un paciente que sufría choques anafilácticos de repetición provocados por la alergia al veneno de la avispa cartonera (Polistes dominula). Los resultados se han recogido en el artículo ‘Mutation in KARS: a novel mechanism for severe anaphylaxis’, publicado en la revista Journal of Allergy and Clinical Immunology. Los hallazgos han desvelado un nuevo mecanismo molecular que puede controlar el grado de severidad en una reacción anafiláctica.

La gravedad de una reacción anafiláctica

Las principales autoras del estudio han sido Margarita Martín y Rosa Muñoz-Cano, investigadoras de la UB y del IDIBAPS. Ambas pertenecen también a la red de Asma, Reacciones Adversas a Fármacos y Alergia (ARADyAL) del Instituto Carlos III. Las investigadoras han realizado la caracterización bioquímica, funcional y estructural de mutaciones en el gen KARS que se detectaron en el paciente. “El estudio combina los datos clínicos del paciente con anafilaxias muy graves y portador de una mutación en el gen KARS, con los datos bioquímicos, funcionales y estructurales que muestran una función anómala de la proteína LysRS que codifica para este gen”, ha explicado Margarita Martín.

Por su parte, Rosa Muñoz-Cano, también médico de la Sección de Alergología del Hospital Clínico, ha explicado las consecuencias de este hallazgo. “Podremos identificar a los pacientes con riesgo de tener las anafilaxias más graves. Probablemente podremos detectar otras no causadas por la avispa cartonera, y establecer las medidas profilácticas adecuadas”.

El grupo del investigador Modesto Orozco, de la Universidad de Barcelona, ha realizado el análisis de la estructura y la dinámica de la proteína LysRS. Este trabajo identifica por primera vez el mecanismo de cambio de la LysRS de la traducción a la transcripción a nivel molecular.