El día 5 de noviembre se celebra el Día del cuidador, esa figura invisible detrás del enfermo, que generalmente soporta una importante carga de la enfermedad. Solo en el área oncológica hay más de 427.000 personas que se dedican a cuidar a familiares con esta patología, según el Libro Blanco de Asistencia Oncológica de la Coalición Europea de Pacientes con Cáncer (ECPC) y Eurocarers. Igualmente, según la última encuesta de población activa, más de 25.000 españoles tuvieron que dejar de trabajar recientemente para atender tanto a niños como a adultos con alguna patología o discapacidad.

Ante estas cifras, la iniciativa internacional Embracing Carers (“Cuidar al Cuidador”), liderada por la compañía de ciencia y tecnología Merck y apoyada por la asociación europea Eurocarers, ha lanzado una campaña de sensibilización para que los cuidadores no profesionales en España se reconozcan e identifiquen como tal, de tal forma que puedan tener un mayor apoyo de la sociedad.

Con este objetivo se ha diseñado un cuestionario para los cuidadores, con la intención de que a partir del mismo puedan tomar conciencia de su rol de cuidador no profesional y, posteriormente, demandar asesoría y apoyo.

Alianza Internacional de Organizaciones de Cuidadores

Paralelamente, la Alianza Internacional de Organizaciones de Cuidadores (IACO, por sus siglas en inglés) ha publicado el informe “Cuidadores en España”, que identifica seis áreas claves de actuación en España que pueden mejorar significativamente la situación de los cuidadores no profesionales: reconocimiento legal por parte del Estado; apoyo financiero legalmente regulado; situación de las pensiones reguladas; necesidad de tener atención de relevo para mejorar sus condiciones de vida, así como el acceso a cursos de formación y atención apropiados.

Las principales conclusiones del informe de IACO resaltan la buena disposición de la administración pública en los diferentes niveles de gobierno, que ofrece beneficios económicos a las personas con dependencia si no pueden acceder a los servicios sociales como primera opción. Esta ayuda cubriría los gastos del cuidado en un centro acreditado por parte de un cuidador no profesional, como un miembro de la familia.

Por último, según IACO, hay que profundizar en esta línea de trabajo para reconocer socialmente el trabajo de los cuidadores no remunerados, así como avanzar en políticas de empleo que incorporen, en mayor medida, las necesidades de los cuidadores.