El Sistema de Vigilancia de ataques a Centros de Salud ha registrado, entre 2018 y 2020, ataques a trabajadores de salud, pacientes, suministros, ambulancias e infraestructuras en 17 países afectados por conflictos y contextos de fragilidad. Entre esos países se encuentran Etiopía, Yemen, Siria, Mozambique, Nigeria, el territorio palestino ocupado, Myanmar, la República Centroafricana y Somalia.

En total, han sido 700 los trabajadores y pacientes fallecidos y más de 2000 los heridos en ataques a hospitales, centros de salud y otras dependencias relacionadas desde diciembre de 2017, según un registro de tres años publicado este martes por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El informe advierte de que el impacto a los trabajadores va más allá de poner en peligro sus vidas, especialmente a la luz de la respuesta a la pandemia de COVID-19 que el mundo necesita.

Efecto dominó

Altaf Musani, director de Intervenciones en Emergencias de la OMS, ha afirmado estar “muy preocupados porque cientos de instalaciones médicas hayan sido destruidas o tenido que cerrar, que hayan muerto trabajadores de la salud o hayan resultado heridos, y porque millones de personas no reciben los cuidados médicos que necesitan».

Según ha señalado, «uno de cada seis incidentes llevó a la muerte de un paciente o trabajador de la salud en 2020». Estos últimos, los trabajadores sanitarios, son los más afectados, ya que representaron las víctimas de dos tercios de los ataques en 2018 y 2019 y la mitad de los registrados en 2020, por encima de los incidentes causados a las infraestructuras y suministros.

«El impacto reverbera en la salud mental de los empleados y su deseo de volver a trabajar, así como en la voluntad de las comunidades de acudir a las instalaciones médicas. Además, reduce drásticamente la respuesta a las crisis de salud, entre otros efectos. El efecto domino de un solo incidente es enorme y tiene consecuencias a largo plazo para todo el sistema de salud», destaca Musani, quien ha instado a todas las partes en conflicto a asegurar que las instalaciones médicas son lugares seguros para poder dar los cuidados que se necesitan y ha pedido que garanticen un acceso seguro, libre de violencia, amenazas y miedos. «Un solo ataque es demasiado», ha resaltado.