Los trastornos del sueño son patologías comunes en gran parte de las enfermedades neuropediátricas más frecuentes e importantes, y pese a la repercusión sobre la propia enfermedad neurodegenerativa de base, esta no siempre se valora adecuadamente. De hecho, un reciente estudio indicaba que hasta un 40 por ciento de los padres no perciben los trastornos de sueño de los hijos.  Pese a ello,  diferentes publicaciones cifran que  entre el 52-98 por ciento de los pacientes con patología neurológica presentan al menos un área del sueño alterada.

Es por ello que en el marco de la XLII Reunión Anual de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP), el presidente de dicha sociedad, Ignacio Málaga,  ha querido hacer hincapié en “la obligación de prestar más tiempo de consulta a preguntar por aspectos relativos al sueño, algo que no siempre es posible por la elevada presión asistencial a la que estamos sometidos”. Asimismo, el presidente de SENEP incidía en que para ello “el neuropediatra debe estar formado en poder identificar y tratar los principales trastornos del sueño”.

Una relación bidireccional

Otra de las ideas que señalaban los expertos en este encuentro era la existencia de una relación bidireccional entre sueño y trastornos del neurodesarrollo. A este respecto, Milagros Merino, del Hospital Universitario de la Paz (Madrid), explicaba que esto está tan demostrado, como el hecho de que  hay una relación bidireccional y directa entre el sueño y la depresión.

En cualquier caso, las cifras no dejan lugar a las dudas: el insomnio está presente en un 25-70 de los niños con Trastorno del Déficit de Atención e Hiperactividad, un 44-83 por ciento de los niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y en aproximadamente un 37 por ciento de los niños con epilepsia. Además, por ejemplo, se sabe que el factor causal más importante relacionado con la presencia de cefalea en niños son los trastornos del sueño.

Sin embargo, este ámbito sigue marcado por las limitaciones. En concreto, Víctor Soto, del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús, aportaba que “preguntamos poco y mal sobre el sueño en nuestras consultas, y los padres muchas veces no nos cuentan los problemas de sueño de su hijo porque los consideran ‘normales’ o porque no quieren ‘abrir la Caja de Pandora’”; además, reconoce, “debemos cambiar el concepto que existe de que debemos actuar como anestesistas, sino que nuestro objetivo debe ser procurar a estos niños un sueño de calidad”. En definitiva,  la conclusión es que “los neuropediatras infraestimamos la frecuencia y la importancia de los trastornos de sueño”.