Más del 25% de la población presenta patologías alérgicas respiratorias, tanto de vías altas como de vías bajas. La rinitis es la enfermedad más frecuente durante la edad infantil, cuando se desarrollan los primeros síntomas. Así lo ha indicado Julián López Caballero, especialista alergólogo de Vithas Granada.

Este facultativo se ha referido a la ‘marcha alérgica’, un proceso que comienza en edades tempranas con trastornos como la dermatitis atópica, alergia a la leche o al huevo. En edades más avanzadas aparecen otros alergenos que provocan rinitis o asma bronquial, entre otros síntomas.

La inmunoterapia de alergenos es un tratamiento “muy efectivo que disminuye los síntomas de la rinitis alérgica, el asma alérgica o la conjuntivitis, y corta la marcha alérgica. Estas terapias pueden ser suministradas vía subcutánea o sublingual, y ambas son de alta eficacia”, ha indicado López Caballero.

Cada vez más personas se ven afectadas por más de un alergeno. El diagnóstico precoz de estos pacientes polisensibilizados se realiza mediante diversas pruebas cutáneas alérgicas, como la provocación conjuntival, nasal o bronquial, la determinación en suero de anticuerpos, etc.

Aumenta la incidencia de las enfermedades alérgicas

La incidencia de las enfermedades alérgicas ha aumentado en los últimos años, especialmente en las sociedades occidentalizadas. Desde el punto de vista clínico, las manifestaciones más habituales son el asma, la rinitis y la dermatitis atópica. Diversos estudios epidemiológicos han apuntado como posibles factores de riesgo los antecedentes familiares, presentes en el 69% de los niños, o el ambiente tabáquico, en el 63,5%.

Los expertos han apuntado una serie de medidas preventivas para evitar la aparición de estas enfermedades o, al menos, intentar reducir su incidencia:

    1. Alimentación del niño: se refiere a la exposición temprana a alergenos alimentarios. Además, las vitaminas antioxidantes (A y C) aumentan las defensas, disminuyen el efecto de las moléculas oxidantes y, en definitiva, previenen la inflamación de las vías aéreas.
    2. Exposición temprana a aeroalergenos: los factores principales de riesgo de atopia incluyen la exposición a ácaros del polvo y epitelio de animales en el propio domicilio del niño.
    3. Exposición a alergenos ocupacionales: las medidas deben ir encaminadas a la reducción de la exposición a alergenos ocupacionales en el lugar de trabajo: instalación de filtros de aire, por ejemplo.
    4. Contaminación atmosférica: el objetivo es la eliminación de productos contaminantes.
    5. Exposición al tabaco.
    6. Infecciones víricas: la prevención en niño con alto riesgo de atopia por infecciones víricas, especialmente por virus sincitial respiratorio (VSR) debería reducir la prevalencia de las sibilancias inducidas por este virus y potencialmente la posterior aparición de asma.
    7. Modulación farmacológica: se ha recomendado la práctica de la inmunoterapia en niños con rinitis por sensibilización a aeroalergenos (ácaros y pólenes) con el fin de evitar posteriormente la aparición de asma.