En el futuro la Medicina y la Geriatría serán “preventivas” gracias, por ejemplo, a biomáquinas de pequeño tamaño instaladas en el cuerpo y fármacos que repararán los daños genéticos antes de que se manifiesten las enfermedades, según el profesor de Medicina y jefe del Servicio de Geriatría de la Universidad de Ginebra (Suiza), Jean-Pierre Michel, en el Congreso Europeo de Geriatría que se desarrolló en Málaga la semana pasada.

Este experto fue el encargado de imaginar cómo será el futuro del envejecimiento de la humanidad, así como la evolución de la Medicina en el próximo siglo. El primer cambio estará en las propias circunstancias de las personas. “Los futuros ancianos son una generación que empieza ahora a vivir, que envejecerá con una actitud diferente y que contará con avances en la genómica, la nanotecnología y la inteligencia artificial. Serán más solidarios y productivos”.

Michel señala cuatro grupos o niveles. En primer lugar, se conseguirán “humanos modificados”, aquellos que superarán sus discapacidades gracias a prótesis con cabezas cerámicas, implantes auditivos para los sordos y retinas artificiales u ojos biónicos. Paralelamente se seguirán dando los superhumanos naturales, aquellos que viven más de 100 años.

En tercer lugar, los “humanos mejorados” surgirán de humanos modificados a los que se añaden los avances de la robótica y la terapia génica. Los exoesqueletos que permitirán moverse a personas con parálisis serán uno de los avances de este nivel. En cuarto lugar aparecerán los “superhumanos”. “Algunos expertos señalan que se podría vivir entre 200 y 2.000 años combinando la genética y los implantes”.

Un paso importante en los avances médicos vendrá de la mano de la telemedicina y las aplicaciones inalámbricas, al igual que la cirugía robótica y una farmacogenómica que permita atacar exclusivamente a las células dañadas en un proceso canceroso y no al resto, por ejemplo. “Un chip enviará al teléfono móvil todos los datos de las constantes vitales de una persona. Un traje con sensores permitirá saber en qué circunstancias se producen las caídas de quienes sufren este problema repetidamente. Una microcámara en una cápsula del tamaño de una pastilla permitirá examinar el aparato digestivo sin colonoscopias”.

A esto se sumará una mayor importancia de los cuidados que se dan en casa y un trabajo médico más interdisciplinar, según Michel. La Medicina geriátrica de los próximos cien años será fundamentalmente “preventiva, personalizada y participativa; que permitirá al paciente o a las personas mayores participar en el cuidado de su salud, completada con una buena alimentación y la práctica del ejercicio físico”.

Este especialisata suizo criticó que las administraciones destinan muchos recursos a las enfermedades del corazón y al cáncer, pero no a las que causan más discapacidad, como las cognitivas.

Preguntado por EL MÉDICO INTERACTIVO, el único catedrático en Geriatría de España -ya jubilado-, José Manuel Ribera, mostró cierto excepticismo sobre lo expuesto por el ponente suizo, a quien calificó de “imaginativo”. Manifestó que quizá sí que sea posible que la evolución médica se produzca en esos términos, “especialmente en cuanto a que la geriatría sea preventiva”. Ribera también participó en la mesa de Michel describiendo cuál es el presente de la Geriatría.

“Medicina Interna y Geriatría deben ir de la mano”

Ribera expresó su deseo de que Geriatría y Medicina Interna “vayan de la mano”, pero para ello “se debe desear colaborar juntos, entender que son especialidades complementarias y no antagonistas”. Ribera apostó por trabajar en la diferenciación de qué tipo de pacientes pueden ser atendidos mejor por unos y otros.

Criticó la implantación irregular de la geriatría en Europa, donde 15 países la consideran especialidad y 11, subespecialidad. Consideró necesario que más países se hagan miembros de la Federación Internacional de Geriatría, donde actualmente sólo hay 70 estados, así como que sean geriatras quienes enseñen la especialidad en las facultades.

Señaló que uno de los retos a nivel organizativo se encuentra en la integración con los servicios sociales y consideró “peligrosas” las ideas “antienvejecimiento que aparecen en ciertos ámbitos científicos”. Como conclusión, citó al médico británico A. J. Tulloch para afirmar que el problema principal es “la actitud persistentemente negativa, no sólo de la sociedad en general, sino también de muchos trabajadores de cuidados, de familiares y pacientes sobre las perspectivas de la salud de las personas mayores”.