La pandemia ha sido un revulsivo para todos los profesionales sanitarios, sin embargo, los médicos de Atención Primaria “hemos sido los grandes olvidados y siempre desprestigiados desde las autoridades sanitarias”. Una situación a la que, si se le añade el progresivo deterioro que ha ido sufriendo en los últimos años, se convierte en insostenible.

Así de tajante se ha mostrado el portavoz de la Sociedad Española de Medicina General y de Familia (SEMG) en un encuentro que ha mantenido con los medios de comunicación. El doctor Lorenzo Armenteros, que ejerce como médico en el Centro de Salud Islas Canarias, en Lugo, ha manifestado la necesidad de esta especialidad de reivindicar dignidad hacia ellos y hacia los residentes que se están formando.

En este sentido, ha aludido a la labor titánica que han realizado desde el inicio de la pandemia y que fue reconocida en un artículo en The New York Times, hablando de “la labor camicace de los médicos españoles”.

La mayor atención al paciente COVID, desde AP

El portavoz de la SEMG ha ofrecido datos de los pacientes infectados por COVID-19 que han sido atendidos por los médicos de Atención Primaria (AP). En este sentido ha subrayado que el 89,9% de estas personas han sido atendidos en los centros de salud. “El número de muertos y de infectados son importantes, pero en ningún momento se ha hablado de la atención que se ha ofrecido desde nuestra especialidad”, ha dicho.

A su entender, es esencial hacer un balance de la labor que se ha hecho desde AP  durante el confinamiento y la pandemia.

Una atención que ha ido desde la sospecha de diagnóstico de la infección por SARS-CoV-2, al diagnóstico en sí, el seguimiento del paciente, la cuarentena y los “millones de trámites administrativos que hemos tenido que realizar”.

Según los datos del especialista, el 35% del trabajo que se realiza en la consulta de los centros de salud a diario, se destina a este tipo de tareas burocráticas. Esto supone una gran limitación para realizar la labor clínica y preventiva “que es a la que realmente nos tenemos que dedicar”.

Llegaban en muy malas condiciones

Acompañando al doctor Armenteros ha estado la doctora Isabel Orlandis, médico de familia en el Centro de Salud Andratx, en Palma de Mallorca. Esta especialista ha destacado la mala situación en la que empezaron a recibir a los pacientes.

A su juicio el panorama fue realmente desalentador. “Al principio de la pandemia, tuvimos que atender a los pacientes como pudimos. Los EPI’s, que no teníamos, los sustituimos con bolsas de basura, inicialmente, y con monos de fumigar que nos enviaron algunos jardineros después”, ha relatado.

También ha señalado que muchos pacientes acudían al centro en circunstancias muy avanzadas de la infección, dado que el mensaje que más caló fue el de que no se acercaran a los centros sanitarios. Se extendió el convencimiento de que allí se iban a contagiar. “Otros a los que teníamos que derivar al hospital se negaban, porque lo asociaban directamente con el fallecimiento, es lo que veían por televisión”.

La improvisación fue la norma

El doctor Armenteros ha aludido a una situación de enseñanza paulatina donde la improvisación fue la norma en los centros de salud. “Tuvimos que crear una estructura de la consulta telefónica con lo que íbamos aprendiendo día a día para que no se nos pasara nada en cada llamada”.

Este especialista considera que esta improvisación a afectado a todos los pacientes. A los sanos no infectados, el confinamiento y el sedentarismo les ha empeorado la salud. Por su parte, muchos con patologías crónicas como artritis reumatoide o lupus abandonaron sus tratamientos. “Hay que ir recuperando esa atención”, ha concluido.

De cara al futuro, ambos especialistas consideran que es importante dar un mensaje de tranquilidad pero sin bajar la guardia. Según la doctora Orlandis es crucial mantener los altos índices de vacunación y que se sigan manteniendo las medidas de precaución instauradas.