E.P., Las Palmas.- Los médicos se equivocan al establecer el origen de la incontinencia urinaria en un 30 por ciento de los casos, según datos presentados durante el LXVIII Congreso Nacional de Urología de la Asociación Española de Urología (AEU), que se celebra en Las Palmas de Gran Canaria hasta este miércoles 28 de mayo. Estos expertos consideran que no es fácil precisar el origen del problema, aunque señalan que es fundamental intentar conocerlo bien y determinar si éste se localiza en la vejiga o en la uretra y a partir de ahí dar con la mejor solución.

Esta patología afecta a un 3 por ciento de la población española, y por lo general, la incontinencia afecta más a mujeres que a hombres, ya que se calcula que aproximadamente la mitad de ellas tendrá un problema de incontinencia urinaria en algún momento de su vida, con una incidencia de entre un 8 y un 12 por ciento entre las féminas entre 35 y 50 años. A partir de los 55 años este porcentaje, añaden desde esta sociedad científica mediante un comunicado, se incrementa hasta alcanzar un 12 por ciento. Este repunte se debe a que en la fase menopáusica el déficit de estrógenos disminuye la presión en la uretra y favorece la incontinencia que ya existía previamente. Superados los 65 años, el riesgo de incontinencia se iguala por sexos; de hecho, se calcula que más del 15 por ciento de los ancianos padece este trastorno.

La incontinencia urinaria de esfuerzo tiene lugar cuando la pérdida involuntaria de orina se produce por una presión abdominal, como por ejemplo toser, levantar algo de mucho peso, caminar, etc. En opinión del doctor Eduardo Martínez Agulló, perteneciente al servicio de Urología del Hospital de La Fe de Valencia, "el diagnóstico de este trastorno pasa por una historia clínica que incluya una exploración física minuciosa y un análisis elemental de orina, aunque en ocasiones, es preciso realizar también estudios de imagen y urodinámicos".

Respecto al tratamiento, dependerá de la causa de la incontinencia. Si es un problema de uretra, de suelo pélvico o una incontinencia leve, la solución pasa por practicar unos sencillos ejercicios de rehabilitación. Si la alteración está en la vejiga, que no permanece relajada durante el llenado, el tratamiento es fundamentalmente farmacológico, y en ocasiones también se recurre a otras opciones complementarias tales como la neuromodulación, la estimulación, entre otras.