Redacción, Barcelona.-Según datos de Acció Psoriasi -asociación de pacientes y familiares perteneciente a la Federación Europea de Asociaciones de Psoriasis y a la Federación Internacional de Asociaciones de Psoriasis-, hasta un 57 por ciento de los pacientes refiere que la enfermedad interfiere en su ritmo de vida o en su relación con el medio. Dentro de este grupo, el 36 por ciento declara depresión y el 30,4 por ciento aislamiento, por causas como el rechazo estético (25,5 por ciento), rechazo social (21,6 por ciento), rechazo laboral (6,9 por ciento) y vergüenza (4,9 por ciento).

La psoriasis es una enfermedad, por tanto, que puede reducir la calidad de vida seriamente y afectar en la vida de una persona de diversas maneras (capacidad para trabajar, vida sexual, aumento del consumo de tabaco y alcohol, depresión, aislamiento, estrés, relaciones familiares, problemas para dormir, dificultad para utilizar las manos y caminar, etc).

Por ello, la gravedad de esta patologia no se establece únicamente en función de la proporción del cuerpo que se vea afectada, sino también por las consecuencias físicas, psicológicas y sociales que la enfermedad tiene en el enfermo. Por este motivo, los médicos incluyen cada vez con mayor frecuencia el impacto en la calidad de vida del paciente entre los aspectos a tener en cuenta en la definición clínica de la psoriasis.

En este sentido, la doctora Carmen Herrero, jefe de Servicio de Dermatología del Hospital Clínico de Barcelona afirma que la buena relación entre el médico y el paciente es una premisa necesaria para la obtención de resultados terapéuticos. "El facultativo debe comprender los problemas que la enfermedad comporta y que los tratamientos a seguir representan un sobreesfuerzo y en algunos casos condicionan el tipo de vida del paciente. La confianza mutua, basada en esta comprensión, es imprescindible para la buena marcha de las actuaciones terapéuticas a realizar, ya sean tópicas o sistémicas", asegura esta experta.

En el mismo sentido se expresa el doctor Jordi Peyri, jefe de Servicio de Dermatología de la Ciutat Sanitari i Universitari de Bellvitge y vicepresidente de la Academia Española de Dermatología, para quien el abordaje del paciente con psoriasis se basa en gran medida en la relación médico-paciente puesto que es posible controlar los síntomas de la enfermedad y reducir al mínimo el tratamiento en muchos de los casos mediante la terapia individualizada.

Nuevas líneas de investigación

A pesar de los avances en los tratamientos sistémicos, siguen vigentes los tópicos, que se aplican sobre la piel y que consisten en ungüentos, cremas o geles que contienen alquitranes, análogos de la vitamina D3, retinoides tópicos, corticoides tópicos u otros principios activos, rayos UV-B y UV-A, baños y emolientes.

"Los tratamientos sistémicos pueden ser preferidos por la facilidad de su administración, pero no están exentos de efectos secundarios que deben tenerse en cuenta. Cada uno de los tratamientos tiene su papel y deben indicarse de manera individualizada para cada paciente y para cada situación", afirma la doctora Herrero.

En la actualidad, se están desarrollando nuevos tratamientos biológicos selectivos que actúan sobre un subgrupo de células T (un tipo de glóbulos blancos), responsable de la formación y mantenimiento de las placas psoriásicas.

En España varios hospitales españoles participan en un estudio europeo multicéntrico fase III sobre terapia biológica del que se esperan resultados muy prometedores, atendiendo a los ya obtenidos en las investigaciones realizadas en la misma línea en países de nuestro entorno.

La terapia biológica, actualmente en fase de desarrollo, difiere de los tratamientos existentes en la actualidad por cuanto se dirigen específicamente a combatir los procesos subyacentes que dan lugar a la aparición de la psoriasis, lo que servirá para poder detener la progresión y los síntomas de la enfermedad. Puesto que estos agentes biológicos se dirigen a determinados aspectos específicos del sistema inmunitario, su uso puede llegar a ser más seguro y eficaz que el de los tratamientos actuales y los pacientes podrían llegar a tener períodos de tiempo en los que la enfermedad no se manifestase y, por tanto, no necesitasen tratamiento.

En lo que respecta a la terapia génica o genoterapia, aunque todavía es precoz hablar de su uso en esta enfermedad, ya que por el momento los posibles genes implicados en el desarrollo de la enfermedad no están plenamente identificados, es de esperar importantes avances, puesto que la investigación genética y molecular de la psoriasis es centro de atención de diversos grupos de investigación en la actualidad, concluye la doctora Herrero.