El II Congreso de Cooperación Internacional de la Organización Médica Colegial, que ha reunido durante dos días en el Palacio de la Magdalena de Santander a profesionales sanitarios, instituciones, organizaciones, autoridades y diversas personalidades nacionales e internacionales del ámbito de la cooperación  para analizar la crisis de los refugiados, las "enfermedades olvidadas" y los ataques a la misión médica, entre otros temas, ha concluido en la "Declaración de la Magdalena", que resume que es necesario que los gobiernos desarrollen soluciones y medidas efectivas ante este "drama humanitario" actual que está generando no sólo una vulneración de los Derechos Humanos sino problemas de salud pública.

La Declaración aprobada en el marco de este II Congreso, organizado por la Fundación para la Cooperación Internacional de la OMC (FCOMCI) y el Colegio de Médicos de Cantabria, consta de 19 puntos en los que los médicos reiteran su compromiso permanente en la defensa de los Derechos Humanos y la dignidad de las personas en cualquier parte del mundo, así como en la lucha contra el sufrimiento, el dolor y la enfermedad. 

La "Declaración de la Magdalena" contiene 19 puntos. En el primero se recuerda que hay "un mundo en el que se acrecientan las profundas desigualdades sociales", y que "desarrollar soluciones efectivas y sostenibles que contribuyan a mejorar la salud en un mundo globalizado pasa por el cambio de paradigma de la salud pública a la salud global". Por ello (punto2), en el campo de la cooperación internacional y voluntariado para el desarrollo, las enfermedades olvidadas, apartadas, menospreciadas, también por la investigación, y que no son de interés de la población en general pero que afectan a poblaciones muy vulnerables en países en vías de desarrollo y son fruto de la desigualdad, la inequidad, los determinantes sociales de la salud y las necesidades básicas desatendidas, constituyen una verdadera prioridad. 

Las enfermedades olvidadas (tracoma, helmintiasis, dengue, cisticercosis, lepra, úlcera de Buruli, cólera, TbPulmonar, VIH-Sida, leishmaniasis, tripanosomiasis africana humana, etc ), tienen además mucho que ver con el incumplimiento de la Declaración Universal de los derechos humanos (art. 25), y constituyen un desafío mundial en salud pública y salud global , que han de ser abordadas desde la cooperación y el voluntariado, pero con: inteligencia epidemiológica, financiación y recursos, formación, planificación y gestión estratégica, comunicación y divulgación científica, innovación y transferencia, reza el punto 3. 

El punto 4 destaca que son de diversa índole y multifactoriales las causas de las migraciones en la crisis de desplazados y refugiados del Mediterráneo (huida de guerras, buscar oportunidades de mejora, huida de Estados con absoluto desprecio por la vida y los derechos humanos. Y el 5, que la intervención médico-humanitaria ante este drama humanitario "pone en cuestión el cumplimiento de los Tratados adoptados por los gobiernos y los acuerdos de los Estados en el marco del Derecho humanitario internacional". 

Por ello (punto 6), se ha expuesto en el marco del II Congreso de Cooperación Internacional la realidad de la asistencia sanitaria de los refugiados y desplazados por conflictos y crisis humanitarias (Siria, Sahara, Dadaab (frontera entre Kenia y Somalia), donde se están generando no sólo una vulneración de los DDHH sino problemas de salud pública. 

La responsabilidad de los gobiernos 

El punto 7 resalta que pese al compromiso de las ONGs y la sociedad civil, la responsabilidad de los gobiernos y las agencias internacionales es fundamental y necesaria para evitar ó minimizar los conflictos que originan los flujos migratorios y para responder adecuadamente a corto y largo plazo a las necesidades de la población desplazada. Y el punto 8 resalta el papel de la Sanidad Militar en las catástrofes naturales y en los conflictos armados y la Telemedicina Militar Española en la Cooperación Internacional. En las próximas dos décadas (punto 9), los objetivos de Desarrollo Sostenible van a regir las políticas de desarrollo mundial y entre ellas la salud. La educación de los futuros médicos en los países en desarrollo debe estar diseñada para satisfacer las necesidades asistenciales locales.

Porque (punto 10), la excelencia de las organizaciones que se dedican a cooperación y voluntariado al desarrollo en la salud, en emergencias e intervención médico-humanitaria, no se pueden entender sin la excelencia de los profesionales y las personas que las conforman éstas. En cooperación y voluntariado, la financiación, los recursos humanos, el desarrollo de las dotaciones/recursos estructurales e infraestructuras adecuadas, la actitud, la vocación y el compromiso vital, social y profesional son esenciales, necesarios, pero no son por sí solos suficientes, se precisa asimismo calidad en la intervención, formación y exhaustiva preparación previa, logística, estandarización de los procesos y procedimientos, vocación de servicio, compromiso y valores (punto 11). 

La práctica de la Medicina y los cuidados de la salud en zonas de conflictos y de guerra tiene efectos indeseados y en muchas ocasiones los contextos en los que operan las agencias humanitarias hoy en día son más complejos, menos predecibles y cada vez más volátiles y violentos. El desarrollo de políticas, procedimientos y prácticas de seguridad son fundamentales para su gestión, reza el 12.

La OMC y la FCOMCI han denunciado y repudiado reiteradas veces (punto 13) los ataques contra la asistencia sanitaria, profesionales, pacientes y estructuras. Lo han hecho ante organismos internacionales médicos como la Asociación Médica Mundial (AMM) o la Confederación Médica Latino Iberoamericana y del Caribe (CONFEMEL). Se ha exigido (punto 14) la condena de estos ataques para que no queden impunes y hemos solicitado, reiteradamente, el respeto al Derecho Internacional Humanitario y los Protocolos de Ginebra. 

Y por ello (punto 15), recientemente la OMV se ha adherido a la Carta Abierta del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), como socios del proyecto "Asistencia de salud en peligro", que solicita a los Estados Miembro de Naciones Unidas un compromiso para apoyar las medidas enunciadas en la resolución S/RES/2286 (2016) del Consejo de Seguridad de la ONU y que adopten legislaciones internas que protejan a los médicos y demás personal y hospitales en zonas de conflictos armados. 

Labor de riesgo 

En el marco del II Congreso de Cooperación Internacional de la OMC (punto 15), también se manifiesta el "total rechazo a este tipo de acciones que cuestan la vida a personas que dan la suya para atender a la gente que más lo necesita, lo que supone una grave violación del Derecho Internacional Humanitario y los Protocolos de Ginebra". 

La Fundación de Colegios Médicos para la Cooperación Internacional (punto 16), ha de ser interpretada como un valor de responsabilidad social corporativa de la OMC, que nace de la voluntad de los Colegios Médicos y del colectivo médico en su conjunto, por apoyar los esfuerzos de la comunidad internacional por mejorar el acceso a la Sanidad de las poblaciones más vulnerables de los países en desarrollo. Asimismo constituye una excelente plataforma de trabajo, consulta e intercambio de experiencias e información para todos los profesionales médicos y las organizaciones de desarrollo del ámbito médico y socio-sanitario. 

En el punto 18, los médicos reiteran su compromiso permanente en la defensa de los derechos humanos y dignidad de las personas en cualquier parte del mundo, así como en la lucha contra el sufrimiento, el dolor y la enfermedad. Y el punto 19 incide en que este II Congreso es un ejemplo claro de compromiso de la profesión médica y las corporaciones médicas que la representan con la sociedad en su conjunto y con los seres humanos que sufren, y se constituye en un marco de referencia con periodicidad bianual y de integración de las demás organizaciones profesionales internacionales, también en el ámbito ibero latino americano.