Entre 1 y 2 de cada 1.000 recién nacidos padece hipoacusia o sordera de carácter profundo, aunque la hipoacusia leve o moderada puede presentarse en 5 de cada 1.000.

La mejor prevención es el diagnóstico precoz que, para ser efectivo, debería realizarse durante el primer semestre de vida del niño, según han indicado diversos especialistas de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Patología Cérvico Facial (SEORLPCF) durante la celebración de su último congreso en Tarragona.

Desde los años noventa, en los que se instauraron los primeros programas de detección precoz de la hipoacusia (PDH) en algunos centros hospitalarios, hasta la actualidad, donde la mayoría de las comunidades autónomas cuentan con ellos, los logros obtenidos han sido importantes.

Pero la situación de la detección precoz es muy desigual, con diferencias entre autonomías e incluso entre hospitales de una misma comunidad. Mientras en unas regiones los PDH se aplican al 95% de los recién nacidos, en otras esto se reduce hasta el 50%. Madrid, Andalucía y Cataluña son, en estos momentos, las zonas que están más atrasadas en lo que respecta a la aplicación de los PDH. La Comisión de Salud Pública del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud aprobó, en abril de 2003, el Programa de Detección Precoz de la Hipoacusia, cuyo objetivo era unificar, para todas las comunidades autónomas, la detección precoz durante el primer mes de vida mediante cribado universal, acceso a la fase de diagnóstico a los tres meses o antes, tratamiento instaurado a los seis meses y seguimiento de todos los casos detectados.

Nuevas tecnologías

Los tratamientos de la hipoacusia varían en función de dónde se localice la lesión que la provoca. Por ejemplo, si se encuentra en el oído medio, las opciones son tres: tratamiento farmacológico, quirúrgico y audioprotésico.

Los tratamientos farmacológico y quirúrgico suelen ser prioritarios, ya que resuelven la mayoría de las hipoacusias. Las prótesis auditivas o audífonos constituyen una tercera opción, que se aplica sólo en los casos en los que la patología no haya mejorado con los tratamientos anteriores. Por otro lado, si la lesión está localizada en el oído interno o en el nervio auditivo, los implantes cocleares -prótesis que se sitúan en el oído interno para estimular su desarrolloson la opción más eficaz y segura.

En los últimos años, se ha conseguido mejorar los resultados obtenidos en niños con este tipo de implantes. Tal y como ha asegurado Francisco González, vocal de la Comisión de Otología de la SEORL-PCF, “con la aplicación de las nuevas tecnologías a los implantes cocleares se han realizado importantes avances; la calidad del sonido que percibe el niño es mucho mejor que hasta hace unos años. Sin embargo, aún se está trabajando para lograr una mayor perfección”.