Mónica Martín, Madrid.- El mayor conocimiento de la manera de actuar del virus del sida y de los fármacos existentes está dando lugar a la aparición de nuevas formas y presentaciones de estos medicamentos que mejoran el cumplimiento terapéutico. En contraposición, el espaldarazo definitivo que se le está dando a los nuevos productos, los inhibidores de fusión, está generando que, por su alto precio, sean restrictivos para pacientes de, incluso, países desarrollados. De este modo, resumió para EL MÉDICO INTERACTIVO, Rafael Nájera Morronda, presidente de la Sociedad Española Interdisciplinaria del Sida, las principales conclusiones de la "II Conferencia Internacional sobre Patogénesis y Tratamiento del VIH".

Para el experto español, los resultados puramente terapéuticos de la multitudinaria reunión, celebrada recientemente en París, han sido muy satisfactorios, en especial por la nueva utilización que se le está dando a los fármacos que ya se estaban empleando hasta la fecha. "La simplificación de los tratamientos existentes y las nuevas combinaciones de productos "viejos" supone un gran descubrimiento de cara al cumplimiento terapéutico, primera causa de los fracasos", indicó Nájera.

Por otro lado, la consolidación de las nuevas medicinas para combatir el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) que ya han demostrado su eficacia se está enfrentando a un gran inconveniente en el contexto internacional. "Los inhibidores de fusión han conseguido su gran impulso, no obstante, están chocando con las condiciones estrictas de acceso a los mismos a causa su elevado coste (12.000 euros aproximadamente un tratamiento al año). De hecho, en el propio Estados Unidos está restringido a enfermos con seguro", indicó el presidente de Seisida.

Este problema, a su juicio, se recrudece al hablar del acceso a los medicamentos para tratar el sida en países no industrializados. "Tenemos la necesidad imperiosa de que se potencie la investigación en los países desarrollados y que los resultados se apliquen también a la población de las zonas más pobres porque en este aspecto, hoy en día, estamos ocultando la cara debajo del ala y no se está progresando nada", explicó el profesor Nájera, que desarrolla su trabajo en el Centro Nacional de Microbiología del Instituto de Salud Carlos III de Madrid.

Para este profesional, el modo más adecuado para potenciar la investigación en este campo es desde dos ángulos diferentes: aumentando los recursos y que los procedimientos sean más ágiles, menos desburocratizados, para conseguir esos fondos. "Se trata de aumentar la capacidad de investigación con un buen uso de los recursos", indicó.

Además, el presidente de Seisida mostró su descontento al señalar que el acceso a los fármacos en los países subdesarrollados es una asignatura pendiente de la comunidad internacional. "Los acuerdos a los que se llegó en Durban (Sudáfrica) se han quedado diluidos. En aquel momento saltó la alarma como algo inmediato y para lo que había que tomar una solución porque se están creando unos desequilibrios muy grandes entre las diferentes zonas geográficas. La parte positiva es que se constituyó el Fondo Mundial del Sida, pero en la actualidad se está consiguiendo menos dinero y los países son muy lentos a la hora de ofrecer los recursos", manifestó Nájera.

Este experto cree que la solución pasaría por encarar el problema desde una perspectiva global para alcanzar un gran pacto de estados al más alto nivel que permita matizar acuerdos políticos concretos. "Por desgracia nos estamos acostumbrando a vivir con el sida porque los nuevos medicamentos han conseguido alargar la vida y que ésta sea de calidad, aunque sólo para quien puede comprar esos fármacos", puntualizó. "Además, -agregó el presidente de Seisida- hay que garantizar unos mínimos de desarrollo sociosanitario, es decir, que los enfermos también lleven una alimentación adecuada para soportar la medicación y que haya personal sanitario que la controle", aspecto en el que trabaja la Sociedad Científica que Nájera preside desde hace 15 años.

Avances terapéuticos

En el VII Congreso de Seisida, celebrado hace unos meses en Bilbao, también se discutieron las principales novedades para abordar el tratamiento del sida. Desde un punto de vista global, la principal conclusión fue la nueva consideración del virus como algo dinámico que no para de mutar una y otra vez. "Podríamos decir que se ha prescrito la recombinación genética: el fragmento de un virus se une al fragmento de otro y da lugar a un híbrido. En estos momentos podemos asumir que es frecuente la recombinación de los fármacos y lo analizamos desde otro punto de vista", analizó el experto, quien indicó que en este aspecto se está trabajando con Sociedades Científicas internacionales, Naciones Unidas, la Organización Mundial de la Salud, y otros países latinoamericanos.

"Nos enfrentamos a una dimensión nueva porque existe una gran variación en las formas recombinantes", apuntó Nájera. En este sentido, los últimos descubrimientos han sido la forma 12 descrita en Argentina y la 14, en Galicia (España), y se conoce que también se da una variación en las propias formas recombinantes que dan lugar a otras y así toda una lista de variantes que utilizan la secuencia completa del genoma. Sobre esa base, los expertos trabajan en el análisis de las formas recombinantes que producen nuevos virus lo que ha cambiado el entendimiento de la enfermedad en sí en lo que se refiere a la reinfección del paciente.

Un ejemplo de por dónde caminan los nuevos estudios, según el presidente de Seisida, es la investigación de las mutaciones de las resistencias de los nuevos virus. "Ahora nos estamos encontrando con mutaciones raras del virus en enfermos que no habían sido tratados previamente y a los que se les administró los nuevos fármacos, los inhibidores de fusión. Un caso que es similar a los que se dieron con los infectados tratados con los inhibidores de la transcriptasa inversa. Se trata de la exteriorización del mismo fenómeno de variación que sentará la base para estudiar nuevas terapias", explicó Rafael Nájera.

Diferentes vacunas

Según los datos que se barajan en Seisida, la tendencia es enfocar los esfuerzo terapéuticos hacia tratamientos concretos individualizados gracias al mayor conocimiento del perfil de las mutaciones de resistencias. En este ámbito, los expertos confían en que la vacuna está más cerca en la medida en que se conoce mucho más el virus, su mecanismo, y su capacidad y frecuencia de cambio.

"Tenemos información de que en algunos países sólo se da un subtipo del virus y sabemos que los factores de riesgo difieren según las áreas geográficas y eso es fundamental para que en África se trabaje en una vacuna para el subtipo 3 y en Europa para el subtipo 2", adelantó el presidente de Seisida.

Otros avances en la investigación sobre el sida es el conocimiento de los reservorios del virus. En la actualidad se estudia si el virus que vuelve a aparecer en el organismo es el mismo que se trató o ha variado. En el primer supuesto, apuntó Nájera, es posible que pudiéramos llegar a evitar la patogenia. "Ya sabemos que el origen del virus en el chimpancé sufrió una recombinación antes de ser traspasado al hombre y en ese caso no se producía ninguna patogenia, lo que la causó fue cuando el virus empezó a destruir el linfocito T-4. Si eliminamos esa linfotoxicidad tendremos el conocimiento real de los mecanismos íntimos de la enfermedad y eso nos llevará a controlarla", concluyó el presidente de Seisida.