Se calcula que una de cada 1.000 personas que padece de epilepsia fallecerá anualmente por muerte súbita. Es por ello que la Sociedad Española de Epilepsia (SEEP) ha aprovechado la celebración de su IV Congreso para realizar la presentación del “Documento de Consenso: Manejo de los pacientes epilépticos con crisis generalizadas tónico-clónicas”, en el que han participado medio centenar de especialistas españoles que, basados en la mejor evidencia científica, han realizado un total de 24 recomendaciones que servirán de guía a partir de ahora para ayudar en el diagnóstico y la toma de decisiones en pacientes con este tipo de crisis.

Tal y como apuntaba Juan Carlos Sánchez, Jefe de Sección de Neurología del Complejo Hospitalario de Granada y moderador durante el acto de presentación del Documento de Consenso, el control de la medicación y la adherencia al mismo es uno de los factores claves, puesto que “si la enfermedad no está controlada con los tratamientos existentes, la cifra pasa a una de cada 150”.

Sobre este documento, que ha contado con el patrocinio de Eisai, como parte de su compromiso en el ámbito de la epilepsia, además de con el aval de  la SEEP, así como de la Sociedad Española de Neurología (SEN), también opinaba Antonio Gil-Nagel, del Servicio de Neurología del Hospital Ruber Internacional y primer firmante del Consenso. El experto expresaba que en los últimos 20 años diversas investigaciones han confirmado que la tasa de muerte asociada a la epilepsia es mayor de lo que se creía en la última mitad del siglo pasado. “Se ha constatado que más personas de las que se creía habían fallecido estando diagnosticadas de epilepsia crónica y que las crisis generalizadas tónico-clónicas, por mecanismos que probablemente se relacionan con la parada respiratoria, tienen probablemente incidencia sobre este resultado dramático”.

Las crisis generalizadas tónico-clónicas

Juan Carlos Sánchez, explicaba que cuando se habla de muerte súbita, “se trata de una muerte inesperada no traumática ni debida a asfixia en pacientes con epilepsia con o sin evidencia de crisis epiléptica reciente y en los que la autopsia no determina la causa de la muerte”.

Para entender por qué ocurre la misma hay que tener en cuenta que si la epilepsia afecta en torno a 400.000 personas en España, lo cierto es que aproximadamente del 5 al 10 por ciento experimentará una crisis epiléptica a lo largo de su vida, pero un 20 por ciento de estos tendrá crisis recurrentes. En este caso, las crisis generalizadas tónico-clónicas (CGTC) se producen por una activación anormal de los impulsos neuronales en ambos hemisferios cerebrales, que causa una fase inicial de contractura tónica con rigidez generalizada, seguida de sacudidas musculares clónicas y que, cuando termina, produce una atenuación de la actividad cerebral durante varios minutos.

Precisamente, algunos de los apartados del Documento de Consenso se refieren a un buen control de estas crisis. En este sentido, Sánchez destacaba que los objetivos del tratamiento de la enfermedad son “no crisis, no efectos adversos”. Igualmente añadía que el inicio de la terapia se debe abordar con “un solo fármaco a la dosis mínima eficaz” o que “se debe procurar utilizar ante un paciente que acaba de ser diagnosticado con epilepsia un medicamento de amplio espectro si el diagnóstico no está lo suficientemente claro”. Finalmente, concluía que si no se consigue un buen control con este medicamento de amplio espectro, “se debe utilizar la biterapia”.

La Sociedad Española de Epilepsia (SEEP) presenta un Documento de Consenso elaborado por medio centenar de especialistas sobre el manejo de las crisis generalizadas tónico-clónicas (CGTC).