Redacción, Barcelona.-En los últimos 20 años el cáncer de piel de tipo melanoma ha aumentado su incidencia en España de forma significativa, multiplicándose por 3,3 en varones y por 2,5 en mujeres. Este cáncer representa, asimismo, el 0,7 por ciento del total de las defunciones y tiene una tasa de mortalidad de 1,6 por cada 100.000 habitantes.

En Europa se registran incrementos de la incidencia anuales de entre un 3 y un 5 por ciento. Ante estas cifras, los dermatólogos reunidos en el duodécimo Congreso de la Academia Europea de Dermatología y Venereología (EADV) han alertado de que sólo hay una manera de frenar el "espectacular" avance de la enfermedad: "mediante la prevención y la detección precoz".

En este sentido, la reunión de la EADV ha servido de plataforma para la presentación de varios estudios sobre la efectividad de algunas de las medidas de prevención y detección precoz que actualmente se encuentran al alcance tanto de pacientes como de profesionales sanitarios. Uno de estos estudios, ha sido el realizado por el Grupo Italiano Multidisciplinario en Melanoma y presentado bajo el título "Influencia de la detección de patrones en el grosor del melanoma", un trabajo que, en palabras de su coordinador, el doctor Benvenuto Gianotti, "ha evidenciado que los hábitos de autoexaminación de la piel ayudan a la realización de un diagnóstico precoz del cáncer de piel, así como también ayuda la sospecha temprana del especialista, aún cuando el paciente visita al dermatólogo por otros motivos".

En opinión del coordinador del Grupo Italiano Multidisciplinario en Melanoma, "la autoexploración se asocia a un efecto protector frente a la detección de lesiones gruesas y, por tanto, debería recomendarse a la población general como medida preventiva de eficacia demostrada".

Por otro lado, un sondeo reciente llevado a cabo por la Academia Americana de Dermatología a profesionales de esta especialidad, reveló que sólo una minoría de los dermatólogos encuestados (30 por ciento) afirmaron efectuar un examen completo de la piel a todos sus pacientes adultos, mientras que el 49 por ciento aseguraron realizar esta exploración sólo en pacientes considerados de alto riesgo. Además, el 42 por ciento de los encuestados señalaron la falta de tiempo como principal impedimento para desempeñar esta tarea, mientras que un 9 por ciento reconocieron que no lo hacían por falta de reembolso económico.

Según el doctor Gianotti, "la recomendación de realizar un examen de piel total, aun cuando el paciente visita al dermatólogo por otros motivos, debería estar fuertemente respaldada por los especialistas, dado que dicha exploración está claramente asociada a un efecto adicional en la prevención del melanoma".

Educación pública

Según los expertos, también está demostrado que la extirpación de melanomas primarios de un grosor inferior a 1,5 mm mejora la supervivencia de los pacientes en un 90 por ciento en el caso de los hombres y en un 95 por ciento entre la población femenina.

Ante esta evidencia algunos países, como es el caso de Escocia, pusieron en marcha campañas de educación pública para mentalizar a la gente divulgar las características del cáncer de piel y empujar, así, a la población a consultar sobre estos temas. En un estudio realizado en ese mismo país y presentado en el congreso de la EADV por el equipo de la doctora Rona MacKie, del Departamento de Salud Pública de la Universidad de Glasgow, se realiza una comparación sobre el retraso del diagnóstico en el año 1986 "antes de la campaña- y en el año 2001 "después de la campaña, que finalmente se extendió a todo el Reino Unido.

De este trabajo se desprende que si en 1986 sólo el 16 por ciento de los pacientes consultaron con su médico antes de los tres meses de haber notado una lesión pigmentada preocupante, el porcentaje en el año 2001 ascendía al 67 por ciento. Asimismo, el 50 por ciento de los pacientes que consultaron entre los 3 y los 12 meses de notar la lesión disminuía, 5 años más tarde, al 25 por ciento, mientras que el 34 por ciento de los pacientes que en el 86 se dirigían a su médico más de un año después de haber notado una anomalía descendía a sólo el 8 por ciento en el 2001. Además, dicha investigación da evidencias, tal y como se recoge en sus conclusiones de que "la reducción en la demora de la consulta del paciente entre 1986 y 2001 coincide con una reducción significativa del número de pacientes con melanomas primarios de tamaño superior o igual a 1,5 mm. Esto proporciona una evidencia firme de que la educación pública es efectiva".

En opinión del doctor Carlos Guillén, jefe del Servicio de Dermatología del Instituto Valenciano de Oncología (IVO), "la mortalidad del cáncer de piel melanoma está mejorando gracias al diagnóstico precoz, no obstante, el aumento de la frecuencia condiciona que la mortalidad por este tumor se mantenga. Y aunque parece que las campañas informativas encaminadas a dar a conocer el comienzo del cáncer dan sus frutos, todavía se precisa más información con el fin de no demorar la visita ante los primeros síntomas".